Aventureros en el mar
Hay quienes navegan -y antes llegan a la navegación - de manera particular. Con una historia de vida y experiencias particulares. ¿Pueden convertirse en fans de Alberto Torroba? ¿Pueden compartir un gen en común? Matía Miñio puede ser uno de ellos. He aqui un correo que me enviara y que con su autorización especial subo para que todos lo disfruten.
"Te cuento un poco como llegue yo a esto de la navegacion.
En el 2005 me canse de buenos aires y agarre mi mochila y 150 dolares. Sali con un amigo para mendoza en bus y de ahi nos cruzamos a dedo a chile, recorrimos un rato siempre a dedo y llegamos a un pueblito minero, Pozo Almonte (cerca de Iquique). Ahi justo acababan de caerse todas las casas por un terremoto y nosotros que estabamos haciendo un espectaculo de circo y musica decidimos que era mejor quedarnos a construir casas. Al poco tiempo de estar ahi conocimos unas minitas y mi amigo se enamoro perdidamente de una.
Yo aproveche mis ratos libres en el desierto para juntar chatarra de bicicletas (esa es una zona franca por lo que es comun encontrar autos y bicis importadas tirados al costado de la ruta, una paradoja que el minero explotado tenga auto importado y sus hijos bicicletas con 24 cambios). Con lo que junte y con la ayuda de un viejito bicicletero me arme una bici muy copada y segui viaje.
Un poco en bus, un poco pedaleando, llegue a la frontera con Peru, Arica. Cruce a Tacna y de ahi fue viajar solo por Peru. Despues vino Ecuador y despues lo mejor de todo, Colombia.
En Bogotá me encontre con mis amigos Emiliano y Victoria. Y con ellos armamos una funcion de circo-teatro callejero que presentamos en un festival muy conocido alla. Nos fue bien y yo aproveche mi estadia para juntar unos mangos, ya que hasta ese momento habia viajado sin nada, durmiendo en estaciones de servicio (bombas de gas para los chilenos) o simplemente en carpa al costado de la ruta. Haciendo malabares en los semaforos y laburando en eventos junte para el pasaje hasta Santa Marta. Y alla me fui con una novia colombiana.
Vivi en el parque nacional tayrona, un paraiso donde podes andar desnudo, bajando cocos de los arboles (y pelandolos a machete si sabes como, ¡a mi el primer coco me llevo dos dias!). Tenes playas con arena blanca, aguas turquesas, peces de todos los colores. Y tambien tenes la selva, rios de montaña con agua dulce, pues atras esta la Sierra Nevada, un pico de mas de 5000 m a orillas del mar caribe.

Vista del Parque Nacional Tayrona
Claro que la parte fea es que los tipos estan en guerra, asi que cuando se me acaba la plata decido que era hora de viajar a Cartagena, una ciudad grande y turistica donde podria ganar con mis malabares lo suficiente como para un par de meses mas en el paraiso.
Pero Cartagena esta controlada por el DAS (el servicio de inteligencia colombiano) y los Paracos (autodefensas de ultraderecha que dan caza a la guerrilla).
Para ellos si no sos turista, sos guerrillero. Lei que algo similar le paso a Alberto. Y a mi me agarran frente a la ciudad antigua haciendo semaforos y me llevan a punta de metralladora a una dependencia del DAS, me tienen un rato y me dicen que no me preocupe, que me van a deportar pues no necesitan mas mendigos en sus semaforos. El tema es que como "colombia es un pais pobre" no pueden pagarme el pasaje a la argentina, ni siquiera acercarme a una frontera.
Y es precisamente aqui donde aparece la navegacion en mi vida. En el hostal donde parabamos con mi novia cae un frances y escucho que hablaba de un barco y un capitan que lo habia traido desde Panama y que estaba buscando tripulantes. A los 15 minutos yo estaba en la marina llamando por radio al capitan Bill, un canadiense de mas de 60 pirulos que no hablaba mucho castellano. El tipo me cuenta que estaba dando una vuelta al caribe y norteamerica con un barco escoces (un Mac Greggor de 64 pies) que habia comprado en Mexico y que necesita tripulantes para hacer el cruce de colombia a Aruba.
Yo no tengo experiencia pero se de nudos porque me gusta la escalada y hablo bien ingles. Asi es como el tipo me invita a vivir a bordo (tambien la invita a mi novia colombiana, creo que ella fue de hecho mi pasaporte al mar, sufri bastante cuando tuve que dejarla) y durante una semana me familiarizo con lo que es un barco de carrera del año 84, con el techo bajito y bien incomodo. Aprendo algunas cosas sobre el denguee, el ancla, la wincha y las velas y el resto es zarpar y usar el GPS, la brujula y las estrellas.
Al momento de zarpar eramos 5. Capitan Bill de Canada, Axel de francia, Sergio y Miguelito de barcelona y yo, de Buenos Aires. En total fue un mes a bordo, entre paradas por desperfectos mecanicos (el tipo no navegaba si no tenia su motor auxiliar listo para cualquier emergencia, punto en que siempre estabamos en desacuerdo).
Una vez estuvimos 5 dias parados en un lugar que se llama Bahia Cinto y el tipo nos dio un cincel, una maza y un pedazo de metal para que le fabricaramos una pieza nueva para la bomba de agua, pues su motor diesel volvo no se que problema tenia. Entre tanto, mientras dos fabricaban la pieza otros dos subian al mastil de 35 metros a reparar la luz y enganchar nuevamente la main-sail porque estaba mal puesta y no volvia (tengo fotos de esas secuencias que capture con mi maquina cuando subi al mastil).
Y la frutilla del postre fue cuando nos mando con un snorkel y una espatula a sacar crustaceos de abajo del barquito, quilla incluida. Tarea bastante dificil si a eso le sumamos que nadabamos entre tiburoncitos de 2 metros que venian a supervisar nuestro trabajo.

Embarcando en Manaus para recorrer el Amazonas
Una vez que salimos de bahia cinto las cosas con el capitan Bill ya no estaban nada bien. Llegamos al Cabo la Vela en la guajira y compramos algunas provisiones pues el viaje se estaba extendiendo mas de la cuenta. Y con ese humor, nos embarcamos a lo que segun los lugareños era uno de los 6 cruces mas dificiles del mundo.
El cruce entre el Cabo la Vela y Aruba nos tomos varios dias. No se si es uno de los mas duros, pero si puedo garantizar que hubo tormentas y olas de 6 metros que hicieron temblar al barco al punto de que los dos catalanes rompieran en llanto (estos catalanes estaban viajando hacia 4 años por el mundo y acababan de cruzar por tierra la selva del chocon). Asi que sin dormir mas de una hora o dos cuando se podia, ni comer, tuvimos que timonear entre el capitan, Axel y yo.
Llegamos a Aruba con una vela descocida, axel con la pata toda raspada, producto de un tropezon en medio de la tormenta y yo un vidrio metido en el pie que no podia sacarme hasta que llegue al puerto. Y el capitan Bill, apenas llego al puerto, se fue a cenar a un restoran y luego al puticlub.
Nosotros nos quedamos comiendo arroz con atun (eso si, pescamos de lo lindo durante la travesia). Para colmo de males las autoridades de Aruba nos trataron muy mal, revisaron el barco dos veces y nos interrogaron a cada uno maltratando bastante y burlandose de nuestra condicion de marineros pobres. Nos otorgaron visa por 48hs.
En Bonaire fue parecido, aunque aduanas no nos jodieron (esta vez no veniamos de la estigmatizada colombia sino de la coleguita Aruba) excepto cuando cargamos nuestros bidones de agua y casi nos llevan presos pues el agua alla es tan cara que no te convidan aunque te estes muriendo. Esa fue la gota que colmo el vaso. Curacao fue un tramite.

El McGregor visto desde arriba
Y de ahi decidimos amotinarnos y le comunicamos al capitan Bill que nos bajabamos en Venezuela, cosa que no estaba en sus planes. Negociamos y en vez de Caracas (segun el capitan bill un refugio de piratas jajaja), fuimos directo hasta Puerto La Cruz, mas cerca de las guyanas.
Los cuatro tripulantes nos bajamos alli y Bill quedo solo con su ron y sus putas. Nosotros ya eramos como hermanos despues de vivir las duras experiencias del mar y seguimos viaje por el amazonas, pero esa es otra historia.
De todo mi viaje, el mar fue lo que mas me marco. Ni la montaña ni la selva, ni el circo ni los chamanes.
Lo que toco mi fibra mas intima fue el vaiven de las olas, los amaneceres y los atardeceres rodeado de agua, los delfines y la brisa, las estrellas... incluso la tormenta, la violencia y la oscuridad.
No me converti en un experto navegante pero de lo que estoy seguro es que algun dia voy a volver a navegar por los mares y cuando lo haga quiero hacerlo como Alberto.
No importa si hay capitanes como Bill, ni autoridades corruptas ni gente que te crea loco (¡¿mas loco que ellos?!). Son vos y tu barco, y el universo.
Alberto me cayo bien porque sabe que despues de cualquier viaje, por largo que sea, por espiritual que sea, seguis siendo el mismo boludo.
Por lo menos, Alberto es un boludo que se animo a hacer lo que queria hacer, ¿no?
Matías Miño"


