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100% ARGENTINO
PFDBMirando por el Tambucho
El modo en que Pepe Fuera de Borda te hace conocer a la gente que navega. Un apasionante paseo por el interior de navegantes conocidos y desconocidos (hasta ahora) para vos.
(Como los reportajes son extensos, también puedes bajarlo en formato word para leerlo desconectado. En la columna de la izquierda están disponibles.)
 Reportaje al Gandul por Pepe Fuera de Borda  
"El Gandul esta construido de un material indestructible... de puros sueños".
(Gustavo Diaz Melogno)


El reportaje a la Tripulación del Gandul acordado vía e-mail y enviado a fines de Mayo de 2003 fue raudamente contestado por su Capitán Gustavo Díaz Melogno, su esposa y compañera Ofelia, y los hijos de ambos: Ignacio (17) y Facundo (15). Inmediatamente lo publicamos.

Ellos están actualmente en Playa Umbría, España, y lo que sigue es un modo de conocerlos.

De mi parte -y tal vez interprete el sentimiento de muchos navegantes- les agradezco este diálogo vía Internet, su disposición, y todo lo que han entregado de sí en cada una de las respuestas.

Mi sugerencia personal es que lo leas con un vaso de tu bebida preferida. Y disfrútalo como a ella.

Seamos concretos y arranquemos con este "Mirando por el Tambucho"...

P: Gustavo... ¿Cómo para arrancar, adonde vivían ustedes antes de iniciar su viaje? ¿Como era su vida? ¿Que hacían cada uno de Ustedes?
G: Teníamos lo que se puede definir como una vida bastante "normal", aunque quizás influenciada por nuestras anteriores experiencias náuticas...

Personalmente tenía a cargo el Área de Náutica de la Universidad, y daba cursos de navegación (Timonel, Patrón, Iniciación, y vela en general) en el Club Náutico Atlántico Sud (Puerto Madryn). Antes -cuando vivíamos en Comodoro- lo hacía en el Club Náutico Cte. Espora. Además hacíamos de tanto en tanto algunas salidas de navegación (tipo charter o escuela de vela) con el Gandul. En paralelo con el tema náutico, desde el '95 teníamos con Ofelia un negocio de distribución.

Ofe básicamente se ocupaba de la casa y demás temas hogareños.

Ignacio completó el 9° de ESO en la Escuela Politécnica de Puerto Madryn, y Facu el 7°. Ignacio siempre destacó en lo académico, y Facu en lo social... (lo que quiere decir que el estudio lo va llevando apenas...)

Los dos asistieron por años a un Club de Ciencias que había allá (muy interesante), y practicaban como deporte (además de Optimist), natación. Andaban en Skate, en bici y Sandboard, y siempre tenían programas con los chicos de su edad.

P: ¿Decime Gustavo, cual es la historia del Gandul, cuando se construyo, que navegaste con el?
G: Si hablamos del Cata (porque el Gandul I vendría a ser yo!!!, el Gandul II fue nuestro primer barco porque Armando -mi suegro- le pintó el nombre en la popa de contrabando, él sostenía que el Gandul I era yo...), si hablamos del cata, te decía, (se llamó Gandul a secas para sacar la ignominia de encima mío...); bueno, lo diseñé en el ´90, de vuelta de un viaje en familia con el Gandul II hasta Brasil.

Así que lo construimos en el '91, con un grupo de voluntarios (casi todos muy jóvenes, provenientes de mis cursos de navegación en Comodoro), durante un año de muy duro trabajo. Lo botamos el 13 de Diciembre del '91, y desde Febrero del '92 realizamos el viaje desde Patagonia hasta España, pasando por el Caribe y las Azores. Volvimos en el '93, pasando por Madeira, Canarias y Cabo Verde. Del '93 al 2000 navegamos por la Patagonia (casi siempre en la Provincia del Chubut, que la recorrimos a conciencia...), y por último, desde allá hasta aquí (España), otra vez, pasando por Uruguay, Brasil y el Caribe (esta vez Trinidad Tobago, Venezuela y Dominicana), luego Azores y España. En total llevamos navegadas con el cata algo más de 40.000 millas náuticas.

P: ¿De que material está construido el Gandul?
G: El Gandul está construido de un material indestructible... de puros sueños. En la parte práctica lo hicimos con terciado de cedro naval, y lo recubrimos por el exterior con PRFV. Un conjunto relativamente liviano, fuerte y económico, que probó sus virtudes, aunque da un poco más de trabajo de mantenimiento que si hubiera sido construido en poliéster o sándwich de espuma de PVC.

P: ¿Cómo se construyó?
G: Se construyó con mucha fuerza de voluntad. Yo tenía una relativa experiencia (digamos que era un aficionado entusiasta y ávido de aprender), tanto como diseñador naval como constructor. Los que me ayudaban eran unos 10/12 chicos (promedio 18 años de edad...), que le ponían muchas ganas pero casi ningún conocimiento... Así que a puras ganas, con verdadera pasión, fuimos resolviendo cada cosa, sin demorarnos en detalles... Siempre decimos que el Gandul se construyó en 9 meses... un parto... y que llevamos desde entonces arreglando y terminando lo que no se hizo o se hizo mal entonces...

P: ¿Cómo fue el proceso de construcción en tiempos, problemas y soluciones?
G: Fue una etapa increíble. Teníamos todo en contra: no teníamos dinero más que para la mitad o menos (para comprar los terciados y la fibra y poca cosa más), no teníamos un espacio físico, ni las herramientas necesarias... teníamos que tenerlo terminado en un plazo de menos de un año, para poder zarpar para la travesía programada hasta España (para venir hasta el Puerto de Palos en el '92 y traer un testimonio americano, el que hoy se puede apreciar en un mural en el histórico puerto); es decir que los tiempos nos apretaban, y encima teníamos el descreimiento general en nuestra comunidad... "es una locura", "se van a ahogar...", etc. palabras dichas muchas veces con el cariño de aquellos que en realidad quieren protegerte contra lo que imaginan un fracaso inevitable.

No nos alcanzarían las páginas del reportaje para contarte los problemas que tuvimos... las pruebas a las que nos tuvimos que enfrentar... pero sí tengo que comentarte la actitud que fue impregnando todo el proceso que vivimos, mientras lo íbamos viendo suceder: "Tiene que haber una manera...", "¡Vamos, con ganas, que podemos!", etc. etc.

P: ¿Tuvo cambios en su aparejamiento?
G: El barco lo aparejamos con lo que había. Esto quiere decir que como habíamos vendido el Gandul II pero barato, y nos quedamos con el aparejo, pues ese fue el palo mayor, botavara y jarcia. Pero como el cata era más grande, conseguimos otro palo usado y lo montamos como mesana, casi a la misma altura que el mayor, así que más que un queche parecía una goleta.

Durante el viaje hasta España estuvimos muy conformes con el rendimiento, pero a la vuelta yo empecé a sentir que me faltaba vela para condiciones de navegación por debajo de fuerza 4, y como somos ante todo veleristas, nuestro barco debía navegar a pleno a vela en toda condición. Por tal motivo le agregamos para este viaje un tramo de 1,3 m de palo mayor, y un botalón con un estay al nuevo tope. De este modo el barco quedó como un queche-cutter, con dos estays en proa, cada uno de ellos con su enrollador. Tenemos ahora unos 80 m2 en ceñida, y unos 160 m2 en francos, cuando izamos el asimétrico.

Ahora sí que estamos conformes en cuanto al aparejo y velamen.

P: ¿Qué embarcaciones tuviste antes del Gandul? ¿Cuál es tu historia barquera?
G: ¡Todas las que pude!

Empecé con un Lightning B con dos amigos, cuando todavía vivía en Bs. As. y recién empezábamos a navegar (tenía unos 16-17 años). A poco de irme a vivir a Comodoro les compré las partes, y me lo llevé al sur. Después de una temporada, de desarbolar y de quedarme sin navegar muchos días por causa de los fuertes vientos patagónicos, decidí reformarlo y le construí una cabina, un cockpit estanco, unos interiores mínimos y un quillote lastrado con un bulbo de plomo... Me quedó un velerito de crucero mínimo que todavía anda navegando por allá.

También tuve un Snipe, que usaba para correr regatas cuando ya me había cansado de competir en clase Pampero.

Vendido el Libre -así se llamaba- me compré el casco del que sería el Gandul II. Un diseño de Van de Stadt de 29', de acero naval. Lo armamos con un mástil de tubos de petróleo, velas de lonas de camión y unos interiores mínimos. Sin motor ni equipos electrónicos... igual nos sirvió para navegar un montón, entre el '83 y el '91. Con este recorrimos la Patagonia, cruzamos el Cabo de Hornos, nos fuimos hasta Brasil... en fin, lo aprovechamos a fondo, también lo fuimos mejorando durante esos años. Al final tenía un buen aparejo, velas convencionales, algo de instrumental y unos interiores vivibles.

Después ya tuvimos el Gandul, y ahora (desde hace dos semanas) también tenemos el Gambrinus, un cata de 8,10 x 5,10 de bandera española, con el que ofrecemos aquí turismo activo y escuela de vela.

P: ¿Sos partidario de los catamaranes, de los multicascos por encima de los monocascos?
G: Ni tanto ni tan poco. Según el programa de navegación el barco ideal surge de inmediato. Cuando fui a la Antártida lo hice en un monocasco de 32', de aluminio, con quillote izable, y la verdad es que me parece un barco de lo más acertado para ese viaje... Para navegar los trópicos, viajar largo en familia o en grupo, para aprovechar vientos portantes (los que uno procura toda vez que organiza un crucero largo), entonces sí que soy absolutamente partidario de los catamaranes.

P: ¿Porqué?
G: Principalmente por su mayor confort a mayor velocidad, su mayor seguridad (sí, contra la opinión -muchas veces intencionada- en contrario, son mucho más seguros porque tienen flotabilidad positiva, en definitiva siempre quedan flotando!!!, además de tener un par de adrizamiento muchísimo más potente que ningún monocasco, esto es, que antes de que un cata de crucero levante un casco un monocasco de crucero ya tumbó hace rato...). La vida a bordo es incomparable, espacio, habitabilidad y sobre todo una estabilidad que la torna mucho más agradable... y te lo digo yo que igual no me mareo, y que me encantan los monocascos también... en eso Ofelia te diría mucho más... ella en el monocasco no paraba de descomponerse y de sufrir cada día de navegación...

P: ¿El viaje que están realizando con toda la familia en estos momentos que tiempo de realización tiene, que recorre y cuantas millas han de hacer?
G: Buena pregunta... ¡nosotros también nos lo preguntamos!

Es que zarpamos para una vuelta al mundo de unas 50.000 Millas y de unos cinco a seis años de duración. Y desde que zarpamos que tuvimos que desarrollar la flexibilidad... nada salió como estaba previsto... salvo nuestras ganas de seguir... así que ahora nos planteamos una especie de "impasse" (entre comillas porque de hecho igual seguimos viajando entre medio) de casi dos años para montar una nueva base y poder seguir más armados. De acuerdo al resultado de esta etapa será también la duración y el programa que siga... pero lo que tenemos claro es que no estará demasiado estructurado y que durará varios años... Le dedicaremos bastante tiempo al Pacífico, al Mediterráneo y a Asia y África... es decir, ¡a todo!!!

P: ¿Cuáles son las ventajas de un catamarán por sobre un monocasco en un viaje de este tipo?
G: Lo que te comentaba antes, el confort consecuencia del espacio y mayor volumen, por un lado, y por la mayor estabilidad y falta de escora por otro. La vida a bordo se ve así muy favorecida. Claro que podríamos tener un confort equivalente (al menos en espacio) en un monocasco, pero se trataría de un barco excesivamente grande y muy costoso (algo así como 20 toneladas de desplazamiento, contra los 6 actuales).

P: ¿Cuál es la velocidad que desarrolla el Gandul en vela?
G: Todavía es baja, porque nos faltó tiempo y dinero para modificar la obra viva antes de la zarpada. Esperamos hacerlo aquí este fin de año (agregar un doble fondo exterior de espuma a los cascos, con líneas elípticas en reemplazo del fondo plano con pantoque en ángulo actual). De todos modos es bastante buena para un velero netamente de crucero. Navegamos rápidamente a 8 nudos con vientos fuerza 4 en adelante, siempre que vengan desde los 60/65° de la proa hasta los 160°. Con vientos fuerza 5 a 6 comenzamos a navegar por encima de 9/10 Nudos sin forzar nada. Como somos bastante conservadores durante un crucero tan largo solemos achicar vela preventivamente y no superamos esa marcha normalmente. Las singladuras promedio oscilan alrededor de los 6 Nudos de media o poco más.

En ceñida rabiosa no tenemos una buena performance. Con las nuevas líneas de agua, que además disminuirá la superficie mojada significativamente probablemente nos podamos acercar al rendimiento que teníamos en la época en que teníamos orzas en lugar de los largos quillotes fijos actuales. En cualquier caso nos paga más navegar a 50/55° del viento real, porque la mayor marcha compensa el alargue de la ruta.

P: ¿Que motor tiene y que velocidad lleva con el?
G: El Gandul tiene actualmente un motor Perkins de 3 cilindros y 42 HP, diesel. La transmisión es por medio de una cola Volvo Penta 270. Antes tuvimos un fuera de borda Johnson de 35 HP.

A motor no solemos recorrer más distancia que la aproximación final a puerto (digamos que lo arrancamos solo unos minutos antes del atraque), así que no tengo una verdadera tabla de performance bajo máquina. De todos modos nos queda pendiente una prueba con otro tamaño y paso de hélice (la tenemos para cambiar en este próximo carenaje). Actualmente navega a unos 5 Nudos a 800 RPM aproximadamente., y responde muy bien, tanto en marcha adelante como atrás, pese a contar con un solo motor central.

P: ¿Puedes describir la cubierta del Gandul?
G: Sí. Es bastante amplia, con sus casi 8 m x 6,5 m... Sobre la cabinita central tenemos los paneles solares y por detrás pasa el traveller de mayor, por lo que no se utiliza casi para nada más (a popa del traveller de mayor y a proa del palo mesana llevamos la tabla de windsurf). El resto es casi todo aprovechable. Los rieles de los carros de las velas de proa corren pegados a la cabinita, y los molinetes quedan a ambos lados del cockpit, con lo que contamos con corredores de casi dos metros por banda. Tal vez lo más fácil sea ver una foto o el plano de la misma que continuar con una engorrosa descripción, ¿te parece? (hay fotos en nuestra página: www.gandul.com.ar)
P: ¿En su interior que comodidades y disposición de ellas hay?
G: Uno entra por cualquiera de las dos puertas que vinculan el cockpit con la sala central. Desde esta puede descender para cualquiera de los dos cascos por sendas escaleras de tres peldaños, ya sea hacia la cocina como hacia la sala de navegación y taller. En ambos cascos a popa de estas hay un camarote doble, a proa un baño y más a proa otro camarote doble.

La sala de estar incluye una mesa para hasta diez comensales. Tenemos una cocina independiente en el casco de babor, con dos mesadas, la mayor de 2 por 0,95 metros, estantes y alacenas, y la sala de navegación en el casco de estribor, con amplia mesa de cartas, espacio de estiba y pequeño taller.

Cuenta entonces con cuatro camarotes dobles, cada uno con ropero y espacio para estibar elementos personales -los de proa cuentan también con escritorio-, y dos baños con ducha.

P: ¿Ofelia, siempre acompañaste a tu marido navegando o como fue tu relación con él y la náutica?
O: En la medida de lo posible siempre lo he acompañado en los viajes, pero cuando estuve embarazado y no fui con él, lo animé a que igual viajara.

P: ¿Cuándo se conocieron con Gustavo?
O: Nos conocimos en la Universidad, Gustavo tenía 18 y yo 17.

P: ¿Cómo fue el noviazgo?
O: Normal, de tres años y cuatro meses.

P: ¿Mucha navegación durante el noviazgo?
O: A veces navegábamos, pero no mucho. Gustavo siempre corría regatas y yo lo acompañaba pero solo para sacar fotos. En Comodoro Rivadavia son muchos los meses de frío, y yo no disfruto de la navegación en esas condiciones.

P: ¿En esta navegación que estás encontrando como novedad?
O: La novedad fue ver a los chicos progresar como tripulantes , ya que si bien sabían navegar (Optimist y veleros chicos), navegar viajando es diferente. Además la experiencia de convivencia familiar que estamos haciendo es muy intensa.

P: ¿Habías pasado antes navegando por lugares que han recorrido ahora?
O: Sí, ya habíamos estado en Uruguay, Brasil, Guayana Francesa, Portugal y España. En algunos volvimos a los mismos puertos, pero también paramos en muchos lugares nuevos.

P: ¿Si en vez de esta suma de singladuras Gustavo te hubiera planteado una vuelta al mundo sin escalas… te hubieras "subido"?
O: Gustavo sabe que si planea un viaje sin escalas no lo acompaño, por eso planeamos éste con un poco de lo que nos gusta a cada uno.

P: Ignacio, ¿Cual es tu edad?
I: Tengo 17 años (18 en Setiembre).

P: ¿Extrañas "la vida de tierra"?
I: Para nada, no la desprecio (bueno, un poquito sí), pero prefiero lo de viajar (el mar es un muy buen medio)

P: ¿He leído que van estudiando abordo? ¿Cómo es eso de estudiar abordo, lo haces sólo o te va guiando tu papa o tu mama? ¿Qué estudias?
I: Estudiar a bordo es interesante. Al principio me ayudaron más, pero luego encontré la manera de organizarme y preparar cada materia más por mi cuenta. Leés la carpeta con la guía de estudios que te mandan y estudias del libro. Hay pruebas para ir haciendo, hasta que preparás todo el programa y luego la rendís.

Cursé lo que era 3° y 4° del secundario. El tercero lo completé en el barco, el cuarto solo en parte, porque me inscribí en el Instituto de acá en 1° de Bachiller.

Además estudio de temas de software, programación y en general todo lo relacionado con computadoras, internet, etc; además de otros temas que me interesan como el surf, o la navegación.

P: Facundo, con tus quince años sos el más chico abordo. ¿Ser el más chico tiene sus problemas? ¿O te beneficia en lo que hay que hacer abordo?
F: Me beneficia en que hago 5 horas de guardia (dos horas menos que mi hermano), y las hago de día.

P: ¿A vos como el menor de la familia te pregunto… hay una cadena de órdenes? ¿En ciertos casos Papa le pide a Mamá, Mamá a Ignacio e Ignacio a Facundo..?(Sonrisa de Pepe)
F: Hay una especie de cadena inversa, o sea, yo, no se cómo, termino siempre al pedo.

P: ¿Haces todo lo que te piden o a veces discutís y "pones las cosas en orden"?
F: Mi estrategia para esquivar el trabajo es mucho más evolucionada que solo "poner las cosas en orden"; yo prefiero encontrar razones por las cuales el trabajo que me mandan no es prioritario, ni siquiera es útil, es irrelevante; con estas excusas siempre le hago la cabeza a mi papá y al final termino haciendo trabajos más sencillos.

P: ¿Gustavo, que tipo de instrumental llevas en el barco? ¿Qué llevas y que no llevas y porque razón?
G: Ahora estamos bastante completitos. Tenemos un GPS (originalmente dos pero uno colapsó), un Magellan 315, es uno pequeñito y portátil, pero va muy bien. Lo hemos conectado con la PC (un ordenador portátil) y eso nos permite plotear la posición directamente a la carta digital (usamos un programa que se llama Cap'n, que corre sobre las cartas Maptech. Tenemos también el OZI explorer, que nos permite correrlo incluso sobre cartas escaneadas o cualquier tipo de imagen en la que podamos colocar un par de posiciones conocidas). Además del GPS y el apoyo de las cartas digitales, tenemos radar (JRC 1000), de 16 millas de alcance máximo y bastante bajo consumo. Por supuesto tenemos compás (un par), alguna pínula, sextante (últimamente no se usa, hicimos una práctica con los chicos para que aprendieran a bajar astros y medir, pero solo por cultura general, hoy día no le vemos utilidad práctica). Sensores meteorológicos básicos (presión atmosférica, humedad, temperatura), también corredera -con velocidad y acumulador de millas-, una sonda antigua y creo que nada más. En comunicaciones ahora tenemos nada más que un VHF.

Este es el primer viaje en el que tenemos radar... sirve, aunque solo lo utilizamos al entrar a puerto (es matemático... todas las recaladas largas a puertos desconocidos nos tocaron de noche...), y a veces lo prendemos un par de minutos en navegación nocturna.

P: ¿El instrumental que arma tu barco lo compraste nuevo o usado… de que manera lo obtuviste?
G: En general lo fuimos comprando de a poco (ya son 27 años con barco, desde los 17 hasta ahora). Algunos equipos nos los regalaron (este sextante -uno anterior me lo robaron-, un compás y el GPS).

P: ¿Cuál es tu banco de baterías en este "barco familiar"?
G: Actualmente tenemos una batería de 200 Amperes, otra de 110 y otra de 80, todas de 12 Voltios. En rigor ya están las tres bastante castigadas, antes de continuar deberemos cambiar al menos dos.

P: ¿A los chicos no hay que andarlos corriendo (tal vez como nos corrieron a nosotros) diciéndoles "Apaga la luz!"?
G: No, en general no. Será porque están muy habituados a navegar y a vivir en un barco, también por compromiso ecológico... no sé, pero son muy cuidadosos tanto con la electricidad como con el agua dulce.

P: ¿El consumo de luz en navegación cual es?
G: En nuestro caso es bajo. Como no ponemos motor y cargamos las baterías básicamente solo por medio de placas solares somos extremadamente medidos con el consumo eléctrico. Prácticamente no utilizamos luces más que para cocinar y cenar, y a veces para leer un rato, chequear datos de la navegación y demás, pero nada mantenemos encendido permanentemente.

P: ¿Al navegar de noche como se manejan con la luz? ¿En cabina hay luz y el timonel va afuera? ¿Se evita encender luces para no afectar al timonel?
G: Claro, se junta un poco con la pregunta anterior, así que amplío: "Puente oscuro, puente seguro", una frase marinera que aplicamos al pie de la letra. En nuestro caso (shhhh, no le digas a nadie...) solemos llevar apagadas incluso las luces de navegación, las que encendemos cuando vemos las luces de otro barco. Esto lo hacemos en travesías oceánicas, por supuesto que no en el medio del canal costanero, o cruzando el estrecho de Gibraltar...

P: ¿Con que fuentes las cargas?
G: Contamos con cuatro placas solares (Solartec), que desde el '92 nos proveen la energía del barco. En las entradas a puerto al poner el motor encendemos todo: luces de tope, radar, PC, luz de compás, etc...

P: ¿Estando en puerto como manejan el tema de electricidad a bordo?
G: Es diferente según el caso: cuando estamos en una marina tenemos 220 o 110 en abundancia, entonces utilizamos esa electricidad. En Venezuela era una risa porque los amigos nos trajeron una heladera (la nuestra se había estropeado), un microondas, una licuadora y un televisor. No lo podían creer cuando les devolvíamos las cosas al irnos... supuestamente eran un regalo, pero la verdad es que no nos gusta mucho la idea de tener una TV (la que teníamos en casa no solíamos utilizarla, no teníamos cable ni antena... solo mirábamos videos).

P: ¿Cómo mantienes las baterías estando en puerto o en "varadero"?
G: Del mismo modo que en navegación. En otra época tuvimos un generador (nos vino muy bien cuando también teníamos y usábamos la radio HF), que se arruinó poco antes de este viaje y que todavía no repusimos.

Ah... me olvidaba: ahora tenemos un lavarropas!!!. Lo compramos acá, es uno pequeñito, que funciona a 220 Voltios.

P: ¿Ofelia que sentís cuando llegas a un puerto, estableces relaciones amistosas y llega el momento de partir...?
O: Es agradable conocer personas y hacer relaciones nuevas, siempre me gustó aprender de las costumbres diferentes. Antes no tenía problemas al dejar a aquellas personas que habíamos conocido en cada puerto, pero en el último año me ha resultado más difícil entablar relaciones que durarán poco, prefiero no comprometerme tanto emocionalmente.

P: ¿Cómo piensas que esto mismo influye en tus hijos?
O: No sé si porque son varones, pero ellos se relacionan diferente que yo con sus amigos. Les gusta compartir actividades pero pareciera que pueden compartir diferentes cosas con diferentes personas sin sentir que pierden.

P: ¿Cómo manejan desde lo lejano los afectos con la familia que no está junto a ustedes porque quedó en Argentina?
O: Siempre nos mantuvimos en contacto telefónico con la familia, en este viaje por situaciones graves y los problemas del país, yo sufrí mucho al estar lejos de mis seres queridos...

P: Si pudieras volver para atrás, antes de partir me refiero ¿Te volverías a embarcar para vivir lo que haz vivido en lo que va del viaje hasta acá? ¿Por qué?
O: Sí, siempre las experiencias dejan aprendizajes, aunque no todo salga como esperábamos antes de salir.

P: ¿Gustavo, que es lo que te llevo a construir tu propio barco?
G: Viste como son las cosas, primero las sentimos y después las queremos explicar racionalmente... para probarnos a nosotros y a todos que somos personas inteligentes, razonables, lógicas...

Yo no sé, muchas veces me lo he preguntado, supongo que una suma de cosas: por un lado la necesidad... o me conformaba con un barquito de navegación costera o me arremangaba... y como yo quería navegar en firme... estuve dispuesto a arremangarme. Por otro lado el desafío... animarme, pensar que lo podría hacer, no sé, un reto... también que me sentía capaz de hacerlo del principio al fin, diseñarlo, construirlo y navegarlo... por ahí fue la cosa.

P: ¿Qué fue lo que mas te emocionó al construir el Gandul?
G: Fue una experiencia muy especial, una verdadera forja. El barco iba creciendo... la gente nos decía que no se podía, que era imposible, y el barco seguía creciendo... Más tarde nos decían que no podría andar... y lo mismo... cada vez creíamos más en nosotros... ¡Claro que iba a andar!!!

Cuando lo botamos estábamos como en una nube... Cuando al otro día estábamos a bordo, flotando en la mitad de la rada del Puerto de Comodoro te aseguro que no cabíamos en nosotros... yo creo que la sonrisa se me quedó pegada y todavía me dura, más de doce años más tarde.

P: ¿Quiénes trabajaron en la construcción del Gandul? ¿Hubo algo particular en ella?
G: Durante la construcción, como ya te comenté, un grupo de voluntarios se apuntaron para hacer el barco conmigo, para ganarse el derecho a navegar de acuerdo al programa del viaje a España. No es por pasar un "chivo", pero es inevitable comentarte que fue muy particular todo el proceso, y que por ello dio origen a mi segundo libro: "Gandul, a fuerza de sueños".

En total como quince integrantes conformamos la tripulación del Gandul, de los cuales seis viajamos desde Comodoro hasta España. El resto lo fue haciendo en diferentes etapas, incluida Ofe con los chicos, que en el '92 se embarcaron en Río de Janeiro.

P: ¿En que haz trabajado, Gustavo, durante tu vida?
G: Diversas cosas. Mientras estudiaba en la Universidad trabajé algo con mi padre, que estaba montando una empresa en Comodoro (fue como Apoderado/Gerente). Más tarde comencé a dar clases de navegación, y en esto seguí hasta ahora.

También fui profesor de tenis durante un lustro. Una lindísima experiencia.

Tuve a mi cargo el Área de Náutica de la Universidad Nac. de la Patagonia. (cargo docente ganado por concurso), y más tarde me lo ampliaron al hacerme Responsable de Deportes de la sede Puerto Madryn de esa misma Universidad.

En el '93 monté la Escuela Patagónica de Vela, con la cual además de dar clases de navegación (como siempre) comenzamos a ofrecer turismo náutico en Chubut, pero la cosa no resultó como esperábamos (había demasiados intereses en torno a las ballenas en la Península, y caímos en la volteada...). Por entonces diseñé -con la ayuda del Corcho Daroqui, un buen amigo de Madryn- y comencé a construir el Patagonia 650, un monocasco que todavía no navega, aunque existen tres en fase de terminación entre Chubut y Santa Cruz.

A fines del '95 montamos con Ofelia un negocio de distribución con el que aprendimos un montón y con el que nos recuperamos de las cuentas que nos habían quedado del tema del turismo.

En el 2000 vendimos nuestra casa, nuestro auto, regalamos casi toda la ropa, los muebles, los libros... guardamos en casa de familiares y amigos unas pocas cosas, el resto lo cargamos a bordo... y ¡PARTIMOS!!!

Una vez en España trabajé un tiempo con un amigo en su velería. Excelente aprendizaje.

P: ¿Qué estudiaste?
G: Formalmente estoy graduado de bachiller. Soy buzo profesional, profesor de navegación (como no tenemos ese título en Argentina lo soy de hecho, al menos por haber sido seleccionado oficialmente como tal por la Univ. De la Patagonia, el Instituto de Educación Física de Comodoro Rivadavia, el Instituto Austral -también de Comodoro-, la Municipalidad de Comodoro, y una larga lista de Clubes náuticos patagónicos), y también soy (o al menos he sido) profe de tenis.

He estudiado muchas cosas más, aunque no me he graduado. Me llevé unos tres años estudiando ingeniería, pensando en pasarme a naval, cosa que se complicó demasiado con cambios de universidades y demás, hasta que abandoné con el 3° concluido y buenas notas hasta ahí. Estudié un año Arquitectura Naval en una escuela privada que se cerró (Escuela Argentina de Náutica Deportiva), y más tarde cursé un tiempo Profesorado de Educación Física, y luego Comunicación Social.

Como libre me gradué de Buzo profesional. Antes había aprobado como profesor de tenis de la Federación Argentina de Tenis, a través de la Escuela Argentina de Profesores de Tenis.

Los últimos años antes de partir estudié bastante de temas de negocios, de relaciones humanas, de programación y planificación, etc.

P: ¿Qué aprendiste?
G: Buena pregunta... nada?... o de todo???, cuestión de puntos de vista.

Digamos que por mi cuenta estudié todo lo que pude de diseño y construcción de veleros, de fotografía, de escribir, de comunicación, etc., de todo lo que tuviera que ver con la navegación en forma global: astronomía, reglamentos, seguridad, primeros auxilios, alimentación, meteorología, hidrología, física, dinámica de fluidos, regatas, velas, etc. En resumidas cuentas, estudié todo lo que me pareció que pudiera servir para navegar más y mejor, inclusive lo que me pudiera permitir hacerlo mejor preparados (léase para conseguir auspicios)...

P: ¿Cómo te iniciaste en la náutica?
G: Desde chiquito pasábamos los fines de semana y parte del verano en una isla en el Tigre, en el Río San Antonio. Por ahí pasaban muchas lanchas, muchos cruceros y muy poquitos veleros. Tal vez por lo "raro", o por algunos comentarios que hacía mi padre (él no tenía mayor experiencia en veleros, pero era ese tipo de gente que se siente identificada positivamente con la vela), no sé, la cuestión es que en cuanto pude comencé a navegar.

Se dio naturalmente, porque mi mejor amigo, el hoy Ing. Naval Daniel Scavuzzo, tenía un tío (Omar), que además de ser muy buena gente, y de darnos "bola", tenía un velero, y realmente sabía qué hacer arriba de un barco.

A los 16 empezamos a salir a navegar seguido, al poco tiempo compramos el Lightning y lo demás es historia...

P: ¿Qué navegaciones hiciste antes de esta vuelta al mundo?
G: Varias. Al principio el Río de la Plata en el "La Seine", que así se llamaba el barco de Omar. Más tarde con nuestro Lightning, y después vino la etapa patagónica. En Comodoro además de navegar en el "Libre" (el Lightning reformado), comencé a correr regatas en Pamperitos, y no pude parar más. Como me dedicaba cada vez con mayor pasión comencé a ganar casi siempre (o por lo menos bastante a menudo), y al mismo tiempo me invitaron a correr en un equipo muy bueno de Bs. As., en el "Bucanero", con Roberto Baylac, el "Queto" Rodríguez Grimaldi, "Cuchu" Volker... en fin, un equipo de muy bueno con el que aprendí muchísimo, y con el que nos llevamos la medalla de oro del Argentino creo que dos años seguidos.

En el '82 nos casamos con Ofelia, y pusimos todos los ahorros para comprar el kit del que sería el Gandul II. En ese barco recorrí toda la Patagonia, y el mar argentino, cruzamos el Cabo de Hornos, el Le Maire, le dimos dos vueltas a la Tierra del Fuego (sin motor); dos veces metimos el palo en el agua y varias más nos dieron por desaparecidos... Alguna vez pasamos hambre, estuvimos varios días a la deriva... y después hasta nos dimos el gusto de recorrer la costa verde de Brasil cuando Ini y Facu eran bien chiquitos.

Desde Angra hasta Comodoro volví en solitario, excepto el tramo Bs. As.- Mar del Plata, en el que viajé precisamente con Omar Mejías, mi primer "mentor" náutico.

También alcancé la Antártida a vela, junto a un amigo francés (Hugues Delignieres), en el Oviri, un chapón de 32'.

Más tarde seguí navegando, y ya con el catamarán hicimos el viaje Patagonia-España-Patagonia, y luego navegaciones sureñas, hasta este viaje.

P: ¿Facundo, que ejemplo te da tu papa?
F: De que si sos cabeza dura... al final no conseguís nada... bueno, al revés.

P: ¿Qué es lo más lindo que tiene?
F: Es bueno... un poco inocente...

P: ¿A que parte de el le tenes miedo?
F: A ninguna.

P: ¿Cuándo te gusta estar con el?
F: Cuando está callado...

P: ¿Ignacio, Que tareas tenes a cargo en la nave?
I: En el barco tengo como tarea principal hacer guardias que suman unas 7 horas (se programan antes de la salida, con una guardia de 4 hs. Y otra de 3, o una de 2 y otra de 6, o...). La guardia consiste en llevar el barco a donde deba ir, lo más rápido posible (sin arriesgar nada), ubicarnos en la carta, ver el rumbo seguido, las millas navegadas, llenar la bitácora, etc.

En puerto lavo de vez en cuando los platos, aunque generalmente me declaro estudiante (no tengo tiempo...)

P: ¿Se hace pesado navegar o lo disfrutas?
I: Lo disfruto muchísimo, no puede hacerse pesado algo que es totalmente variable y siempre cambiante. Casi nunca sabés lo que puede pasar en unas pocas horas.

P: ¿Disfrutas más la navegación o el estar en puertos o que...?
I: Mmmmm.... depende del puerto, o de la navegación.

P: ¿Qué actividades haces cuando estás en puertos?
I: Aprendo el idioma, paseo, conozco algo de la cultura local, conozco gente, buceo, ¡¡¡SURF!!!, ¡¡¡SKATE!!!, etc.

P: ¿Cómo puede ser un día promedio más o menos de tu vida?
I: El reloj pierde mucha importancia ya que un día puedo levantarme a las 5, otro a las 12, otro a las 9, otro a las 22, etc. todo depende de las guardias, y de lo cómo que se pueda dormir (con temporales las horas de sueño bajan mucho)...

Cuando me levanto generalmente es para comenzar una guardia, lo primero que hago es poner el timón de viento (Rosaura), luego puedo hacer todo más relajado, aunque siempre atento, especialmente a los buques y a las velas; mientras hago la guardia estudio (unas 3 horas diarias), o incluso duermo (de noche, muy atento y con el despertador cada 20 minutos). También leo mucho, juego a algún juego de mesa, como y uso la computadora.

P: ¿Ofelia, los chicos han desarrollado una disciplina de abordo? ¿Se someten a un "debe ser así.."? ¿Porque?
O: A pesar de que siempre fuimos conscientes de que nuestros hijos deberían ir asumiendo sus responsabilidades desde chiquitos, cuando vivíamos en Puerto Madryn los chicos ayudaban muy poco en las tareas del hogar. Así que al subir al barco no estaban muy habituados a hacer cada uno su parte como integrantes de un equipo, sino que se acomodaban mejor al rol de "hijos".

Les llevó un tiempo tomar el ritmo a las guardias, estudiar solos, etc. Ini tiene más facilidad para ser disciplinado, siempre debe comprender los "porqués", con él no funciona mucho el "porque sí". A Facu a veces hay que encaminarlo más en la forma de hacer las cosas, porque por sí mismo no se somete a ninguna disciplina. El "debe ser así" solo lo aceptan cuando se trata de maniobrar con el barco, porque no tienen ninguna duda de que el padre sabe más que ellos.

P: ¿Cada pierna de navegación cuanto ha durado en millas y días mas o menos?
O: Tuvimos navegaciones de unas pocas horas (cambios de fondeos, etc.), y tuvimos piernas de hasta 23 días (cruce del Caribe a Azores); entre medio, hubo de todo.

P: ¿Navegando que se come en el Gandul?
O: De todo, con las limitaciones del caso. En general procuramos hacer comidas sustanciosas, que "llenen" pero teniendo en cuanto los nutrientes que necesita el cuerpo cuando está en actividad.

P: ¿Te haz preparado especialmente para esta travesía en relación a la cocina de abordo? ¿O te embarcaste con tu bagaje de madre y esposa que traías?
O: Creo que a lo largo del tiempo y con los viajes anteriores fui aprendiendo qué comidas son más apropiadas a bordo, pero también me gusta incorporar cosas nuevas de cada país que vamos conociendo.
P: ¿Gustavo, creo haber leído que no tenes piloto automático… porque es esto? ¿Por un tema de presupuesto o por un tema personal de navegación?
G: Digamos que si bien no son muy caros el costo también me resultó significativo, sobre todo por pensar que luego consumirá más energía... en fin, además me gusta mucho como funciona "Rosaura", nuestro timón de viento... diseñado y construido por nosotros mismos... De todos modos en algún momento agregaré un piloto eléctrico como alternativo.

P: ¿En que facilita o perjudica en tu catamarán un piloto automático?
G: Actualmente son muy silenciosos y precisos, y cada vez consumen menos. Además como tenemos montada a Rosaura con un fletner en el timón principal, podemos hacer trabajar el piloto eléctrico sobre el fletner, con lo cual no haría falta más que uno muy pequeñito, y que trabajará aliviado toda su vida... ¡Son todas ventajas!

P: ¿He visto que tenés un timón de viento? ¿Qué ayuda otorga un timón de este tipo a un navegante en las singladuras?
G: Para nosotros Rosaura es un tripulante clave. Durante toda la navegación, excepto las últimas aproximaciones a puerto, es la encargada de llevar el barco. De hecho nosotros no navegamos a lo que anda el Gandul, sino a lo que Rosaura es capaz de gobernar... Cuando pasamos de 10 nudos empieza a ser un poco inestable, y más allá de doce no nos ofrece tanta confianza, así que es nuestra medida para achicar vela.

P: ¿Qué motor tiene el Gandul? ¿Como llega a la hélice?
G: Algo mencionamos antes . Al principio teníamos un fuera de borda de 35 HP, de dos tiempos. Para este viaje optamos por un motor interno diesel. Un gran amigo nos regaló el motor que fuera de una máquina agraria, y consiguió que la buena gente de PERSAN (fabrica de conjuntos) nos lo repusiera todo a nuevo, con una excelente rectificadora de Bs. As. Así que nos entregó un motor mejor que nuevo. EL Perkins de 42 HP desde entonces funciona noblemente a bordo.

Lo hemos montado en el medio del cockpit, haciendo una especie de caja debajo del mismo, justo sobre la flotación, y a la popa de la misma va acoplado a la cola Volvo Penta, que incluye la caja marina y la transmisión, además de la hélice propiamente dicha.

P: ¿Por qué no motores fuera de borda?
G: Pueden ser una buena opción, pero el motor interno tiene la ventaja de su mayor robustez y confiabilidad, de utilizar gasoil (mucho más seguro), del menor consumo y costo, y de entregar la potencia a un régimen más adecuado a las necesidades. Puede llevar una hélice de mayor diámetro y de más fuerza también.

P: ¿Qué autonomía de marcha a motor tiene el Gandul?
G: NO nos lo hemos planteado, pero con doscientos litros de combustible (la capacidad de nuestro tanque, aunque nunca lo hemos llenado más allá de la mitad) podría hacer tranquilamente unas ciento cincuenta a doscientas millas, dependiendo de las condiciones de viento.

P: ¿Hubo algún momento en que el motor no dio frente a la corriente y al viento?
G: Como te decía no solemos utilizarlo mucho, pero toda vez que le pedimos potencia movió el barco sin problemas, lento pero firme.

P: ¿Ofelia, que es lo que más te molesta o irrita de las personas?
O: Me molestan las personas que no respetan, y sobre todo me irritan las que hacen demasiado ruido y no saben estar en silencio.

P: ¿Qué es lo que más te agrada de las personas?
O: Disfruto mucho de estar con personas, me gusta observas sus costumbres y apreciar las diferencias.

P: ¿Llevas alguna plantita abordo?
O: Sí, una hiedra que nos regalaron. Creció por el techo de la sala y en la cocina tengo una albahaca, pero no puedo llevar muchas porque la tierra pesa bastante.

P: ¿Mascotas a bordo? ¿Lo contemplaron o es para lío?
O: Pensamos en tener alguna mascota (perro o gato) porque siempre tuvimos en casa, pero a veces complica el ingreso en los países y por eso no tenemos por ahora ningún animal a bordo.

P: ¿Te consideras una persona de carácter fuerte?
O: Procuro saber lo que quiero y conseguirlo, pero no considero necesario imponerme a los demás, o sea, depende a lo que te refieras como "carácter fuerte"... no sé.

P: ¿Gustavo, se pueden definir de alguna manera a los transmundistas?
G: NO sé... hay tantos nautas diferentes... hasta hace un tiempo nosotros teníamos idealizados a los navegantes... gente que se la bancaba... que le surgía la solidaridad naturalmente, que se hacía cargo de lo que fuera... respetuosos de la naturaleza, templados, firmes, sólidos... gente de una pieza.

El tiempo nos demostró que hay de todo en la viña del señor, y aunque en general esas virtudes están por ahí... hay cada uno...

P: ¿Se los puede intentar catalogar a los transmundistas?
G: El otro tema es el del dinero... no tanto del dinero, yo diría de la actitud hacia el sistema (cada vez más global, ´más consumista... ) y lo que se hace viajando por el mundo...

Yo considero un verdadero mentor a Bernard Moitessier. El francés en esto era terminante, casi se diría, filosóficamente hablando, un francotirador. La vida lo golpeó (a quién no!), pero fue capaz de mantenerse fiel a los principios a pesar de evidenciar una interesante evolución a lo largo de su vida... Pero ahora las cosas son muy diferentes. Lo que mas se ve son navegantes estilo charter, gente que con buenos presupuestos recorre una zona y luego vuelve a sus actividades convencionales... El tipo de navegante que vive a bordo y que -de una u otra manera es un vagabundo de los mares- va tendiendo a desaparecer al crecer el mercado en casi todos los sitios... las marinas ocupan casi todos los fondeos disponibles, cada vez existen menos calas libres... en fin, cada vez es más difícil escapar de la burocracia y de la obligación de "ponerse"...

P: ¿Si se puede… como calificarías a los transmundistas?
G: Básicamente de acuerdo a lo que comentaba al final de la pregunta anterior. Hemos conocido personas que a bordo solo pasan un tiempo mínimo, el estrictamente necesario para navegar hasta el sitio elegido, luego duermen en hoteles, comen en restaurantes y en definitiva se mueven casi igual que si hubieran ido en avión.

En el otro extremo encontramos vagabundos-vagabundos, que viven a bordo y reniegan de casi todo lo del sistema... se podría decir que están fuera del mismo...

¡Entre medio estamos todos!!!, con matices, cada cual con su color, con su historia, sus anhelos y debilidades... intentando ser coherentes y consecuentes con el tipo de vida elegida.

P: ¿Para un transmundista no habría mejor cosa que otro? (sonrisa)
G: Mmmmm no tanto...

P: ¿De una manera simple, cuales fueron las piernas del Gandul hasta hoy en este viaje?
G: Sí: Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Mar del Plata y Buenos Aires en Argentina. San Juan y Colonia en Uruguay. Río Grande Do Sul, Pelotas, Florianópolis, Ganchos, Santos, Ilhabella, Ubatuba, Angra, Río de Janeiro y Niteroi, Anjos, Ilha Do Mel, Vittoria, Porto Seguro, Maceió, Praia Do Francés y Barra do Sao Miguel en Brasil. Cayena, Kouru, Ile Royale e Ile Saint George en Guayana francesa; Scarboroug en Tobago y Chaguaramas, en Trinidad. De allí a Venezuela, Isla Margarita, Puerto La Cruz (fondeos y navegaciones varias por las Islas cercanas), Isla Tortuga. República Dominicana, en donde fondeamos en Bayahibe, en La Romana y sobre todo, pasamos un mes de película atrás de los corales frente a Bávaro-Cortecito, cerca de Punta Cana. Cruzando el Atlántico, fondeamos en las Azores, esta vez en la Isla de Flores, Porto dos Lajes.

P: ¿Podes indicarnos adonde hicieron puerto y que tiempo en cada lugar?
G: Bueno, más o menos los mencionados más arriba. En Comodoro pasamos un mes, en Mar del Plata un par de semanas, en Buenos Aires otro mes. En Uruguay solo estuvimos una semana, y en Brasil en total pasamos unos ocho meses. En Guayana un par de semanas, otro tanto en Trinidad y Tobago, y en Venezuela pasamos unos cuatro meses. Poco más de un mes permanecimos en Dominicana, antes de decidir un importante cambio de programa y rumbear para Europa, en donde llevamos nueve meses.

P: ¿Qué es lo que determina el tiempo que quedan en puerto en cada escala?
G: Los factores son múltiples y varían de acuerdo a lo que va pasando. Por un lado está la parte de conocer, de aprender, de hacer amigos... eso se dá o no, se va viviendo digamos. Por otra parte están los factores técnicos: cada tanto hay que hacerle un servicio al barco, procurar dejarlo en seco, evaluar las posibilidades económicas o las alternativas náuticas... y por otro lado está la realidad económica. Como buenos argentinos nos tuvimos que adaptar de lo lindo en los últimos tiempos.

P: ¿Trabajan al estar en puerto? ¿O la vida de ustedes es navegar solamente?
G: Originalmente teníamos un contrato para mantener una página web y hacer un chat mensual (con www.radar.com.ar, de Telecom.), además de coordinar varias notas -pagas- para revistas de Argentina, y los ingresos de la venta de nuestra casa, que se iba pagando en dólares a largo plazo. Sin apuros íbamos montando una escuela de vela oceánica, con la idea de recibir nautas -sobre todo argentinos- que quisieran hacer experiencia de viaje y convivencia a bordo para poder "situarse" en la realidad de la navegación de altura.

La crisis hizo un efecto dominó con todas las previsiones, así que de tener que ocuparnos de mantener y mejorar el barco, y de la navegación, tuvimos que empezar a pensar en resolver la subsistencia más básica, o en renunciar al proyecto en la mitad... Fueron tiempos de prueba, tiempos difíciles que nos llevaron a replantearnos lo que estábamos haciendo, y que nos movilizaron a efectuar algunos ajustes y a modificar nuestra visión de algunas cosas.

P: ¿Si trabajan, que trabajo hacen unos u otros?
G: Ini y Facu estudian, y ayudan en las tareas de mantenimiento del barco. Ahora están colaborando con la puesta en marcha del emprendimiento de turismo y escuela de vela.

Ofe se ocupa de todo lo relacionado con el día a día, pero además colabora con el nuevo proyecto y a la vez está haciendo varios cursos en la expectativa de conseguir un trabajo interesante hasta que sigamos.

P: ¿Cómo les reciben los navegantes locales?
G: En general bien. A veces no te dan bola, y otras veces te brindan todo y más. Por ejemplo, acá en Punta Umbría hace como ocho meses que tenemos el barco en seco frente al club, nos han dado llave de los baños (nuevos y muy lindos), luz y agua... y no quieren ni escuchar hablar de que paguemos algo... Finalmente conseguí hacerme socio -de prepo- hace cosa de un mes, pero si fuera por la Comisión Directiva todavía seguiríamos como invitados... En Dominicana nos invitaron permanentemente a un hermoso hotel (Carabelas), el Director nos invitó personalmente varias veces, y además nos entregó un juego de tarjetas VIP, insistiendo en que pasáramos el tiempo ahí... pero yo le expliqué, varias veces, que preferíamos ir de vez en cuando porque sino Ofe se malacostumbraba y luego... ¿quién la montaba en el barco de nuevo???

P: ¿Leí que fuiste invitado de improviso a un Agasajo en la Fragata Libertad, como fue eso, Adonde?
G: Divertido... estábamos en Niteroi y llamamos por teléfono al Consulado Argentino en Río de Janeiro, porque Ini tenía que rendir allí sus primera materias de educación a distancia. Cuando me pongo al habla con el Vicecónsul, me pregunta en seco: ¿tiene saco y corbata?... yo pensé que era un chiste.... yo estaba en malla y venía de la pileta (estábamos amarrados en el Clube Naval Charitas). Pero no, resultó que nos estaba invitando a un cóctel o algo así que habría en dos días en la Fragata, que había llegado ese día, me parece recordar.

P: ¿Qué sentiste?
G: Conocíamos muy bien la Fragata Sarmiento, pues habíamos zarpado desde ella cuando vinimos para España en el '92. La Libertad es una hermosa Fragata, ha conseguido unos récords muy buenos, y está muy bien. Alguna vez me gustaría embarcar pero para alguna travesía...

El cóctel estuvo muy bien. Ofelia y yo no parecíamos venir de nuestro barco, ella encontró a bordo un traje que le queda muy bien, así que hubiésemos pasado desapercibidos de no ser porque entre tanto militar y diplomáticos de muchos países, finalmente conversando surgió nuestra "circunstancia" y entonces nos presentaban a todo el mundo, juntamos tarjetitas de todos lados... si nos dedicáramos a llamar a la gente que estuvo ahí tendríamos los contactos iniciales para unos 30 países por lo menos... Fue gracioso cuando nos dio su tarjeta -muy amable y formalmente- el que venía a ser el jefe de policía de Rio de Janeiro... y dijo: "uno nunca sabe... si pudiera serles de utilidad... no duden en llamarme..."

P: ¿Es cierto que cuando rendiste tu examen de Piloto tuviste ciertos "inconvenientes"? ¿Que pasó?
G: Nada... bueno, bah... ya que lo preguntás te cuento un poco toda la historia.

Yo ya me había presentado dos veces en Olivos con la intención de rendir, tal lo acordado previamente, pero no me pudieron armar la mesa. Así que a la vuelta de España primero me dijeron en el Departamento Deportes Náuticos que me otorgarían el carnet de piloto en base a mi trayectoria. Me pidieron currículum, libros, etc. Luego eso no pudo ser así que me ofrecieron rendirlo libre pero en mi ciudad, lo cual me pareció bien.

Cuando lo mandaron no lo enviaron a Madryn sino a Comodoro (donde yo vivía antes), me hicieron llegar un mensaje para que "pasara" porque había un sobre por el tema Piloto... Cuando me presenté el Prefecto abrió el sobre (estaba lacrado), y, sin mayores preámbulos, quedé sentado en la oficina de Polinave rindiendo libre para la habilitación de Piloto de Yate... (yo había ido pensando que vendrían instrucciones, información sobre la fecha del examen, o algo así)

Pensar que por lo menos por 10 años había yo esperado y solicitado ese momento, y cuando por fin sucedía no estaba preparado para rendir, no por lo académico, sino que no tenía las tablas de cálculo astronómico, ni cartas, ni material de trabajo en el carta... nada!

La gente de la oficina me facilitó lo que pudo, pero solo consiguieron una tabla HO214, la cual yo no usaba para nada. De todas maneras me fue bastante bien. Como trece horas me llevó responder las cuatro materias del tirón. Creo que fueron más de 120 preguntas en total.

Al cabo de un mes aproximadamente me citaron en la Prefectura (ya en Madryn), para indicarme que había aprobado tres de las cuatro materias, habiéndoseme desaprobado en una... Bueno, pensé yo... a repasar reglamentos... pero no.... me habían bochado en NAVEGACIÓN!!!! Eso sí que era increíble... En las otras me saqué buenas notas y todo... pero en la materia que yo sabía más, la que más dominaba... me habían aplazado. Conseguí ver el examen y pude comprobar que no estaba nada mal. Bien mirado tenía una sola pregunta errada (en un paso de un problema de navegación sume en vez de restar la declinación, o algo así), y otras cuatro preguntas con alguna cosita...o nada, según la bibliografía que yo disponía, y tras leer debajo de unos tachones que decían MAL atravesando diagonalmente la hoja completa, pero sin explicar porqué se suponía que estaba mal. ¡Y 22 preguntas -de 27- estaban perfectas!!! Yo no sé cómo corregían, pero aún con esos "males" la suma me daba para un siete, un ocho o algo así... Me sentí estafado y me dolió mucho. Solicité una revisión pero no prosperó... y lo dejé ahí porque yo no tenía ninguna expectativa de trato justo en adelante.

Últimamente volví sobre el tema porque varios amigos me han hablado muy bien de la gente que está en la Escuela ahora, pero no he tenido respuesta por e-mail. Mi idea era ver de qué manera podía rendir libre desde acá para ver si de una buena vez completo la habilitación que me falta desde hace más de veinte años, y que me gustaría mucho tener.

P: ¿De todo lo que aprendiste en la navegación que es lo que "si pudieras hacer una recomendación" recomendarías al que sale a navegar?
G: Que lo sienta como una experiencia única y especial. Que le de valor. Que si lo hace así la navegación bien puede enriquecer su vida, toda su vida -en el sentido más pleno- en adelante, no importa la situación o la edad que tenga. Que en algún momento conseguirá ser y sentirse uno con el medio, y que ese instante hará que cobre valor cada esfuerzo que hubiera tenido que hacer para llegar a ese momento.

P: ¿Bajo que circunstancias utilizan arnés de navegación en el Gandul? ¿Lo usan?
G: Solo cuando hay verdadero mal tiempo. Hay que tener presente que por ser un cata de crucero es muy estable, y al no escorar y tener mucha amplitud el peligro de caer al agua se reduce mucho. Las olas muy rara vez han conseguido romper a bordo (recuerdo dos casos, ambos en mares formados con olas muy grandes, de 8 a 10 metros de altura).

Por todo eso el arnés es más un estorbo en situaciones "normales", así que solo nos atamos en guardias nocturnas o en determinadas maniobras en que haya que estar colgado, o en auténtico mal tiempo.

P: ¿Cada cuanto haces una revisión del barco?
G: No soy especialmente organizado, digamos tipo obsesivo... pero tengo un cuaderno -y vuelco en mi agenda o en el libro de bitácora, según el caso- algunas fechas como por ejemplo: arranque del motor, service al fuera de borda, revisión de baterías, etc. Con respecto a la maniobra de cubierta, aparejo, velamen, etc. resulto bastante persistente: siempre estoy mirando con actitud desconfiada, o por lo menos curiosa, y chequeo los pasadores, los grilletes (a veces se abren, a pesar de las trabas), los cabos, los molinentes, etc.

El casco, los puntos de esfuerzo, la cubierta y especialmente la obra viva (estado del fouling y la pintura en general) los chequeo periódicamente, cada un par de semanas o como mucho cada mes; pero esto fue así también porque tuvimos algunos problemas con la imprimación que dimos al pintar el barco para este viaje, y se ha desprendido en varios sitios.

P: ¿Qué es lo que atendés primariamente cuando revisas?
G: Sobre todo, en una primera mirada, chequeo los pasadores de los tensores de la jarcia... sudo frío de pensar en que podrían salirse y alegremente el palo se vendría abajo... ¡de terror!

P: ¿Por qué la pagina web del Gandul?
G: Esta es toda una pregunta difícil. Uno nunca sabe donde termina, en el fondo, el afán de darse importancia y el espíritu de servicio... el límite a veces es tan fino... Supongo que, quiéralo o no, y admitámoslo o no, ambos intervienen todo el tiempo.

Pero ambos ayudan, el afán de protagonismo y la respuesta que pudiera existir en alguna gente -de valorar lo que se hace, y de vivirlo desde el otro lado del ordenador, digamos- pueden ser útiles a la hora de "presentarse" en determinados sitios, y así tener más apoyo.

El de servicio ni qué decirlo: en el fondo debe ser una sensación de trascendencia, de dejar un legado... suena importante -tal vez ingenuo o agrandado-, pero son motivaciones profundas, una razón para hacer ciertas cosas... un genuino deseo de ser como el viento en las velas y dar coraje a quienes acunan un sueño...

Esos son los motivos de la página web, de los libros, de las charlas-conferencias que siempre estamos dando en clubes y otras instituciones (y que posibilitaron que nos contrataran incluso para otros foros, como reuniones de empresarios y demás, como una presentación que hicimos con Ofelia hace un par de meses en Madrid, que resultó una experiencia lindísima).

P: ¿Esa página Web te ha favorecido? ¿Si fue así de que manera? Contame algunas anécdotas…
G: Sin duda que nos favoreció, pero también lleva mucho trabajo. Ignacio la hace con ganas, con pasión, aunque de a ratos se cansa un poco. Los textos son responsabilidad mía en general, y las fotos de todos.

A través del website nos hemos reencontrado con amigos que no veíamos por años... hemos sido "localizados" por nautas conocidos y por seres queridos, por vecinos, por contactos... y hasta por mis compañeros de promoción (La Salle de Florida '76), de los que no había vuelto a saber nada casi desde entonces.

Lo más curioso es cuando recibimos correos de gente absolutamente desconocida hasta ese momento, y que nos cuentan cómo les resulta inspiradora nuestra experiencia, sus planes, sus ideas... es muy lindo, y en algunos casos el contacto continúa como si fuéramos amigos de siempre. O te esperan en un sitio, o te abren las puertas porque ya "sabían de vos", aunque uno no los conociera de nada...

Después está el tema "profesional", digamos. Cuando me presenté en el Club de Punta Umbría yo no tenía certificados con antecedentes y demás, pero entre el libro y la página no hizo falta mucho para que me ofrecieran el dictado de cursos y la posibilidad de montar la escuela de vela, etc.

P: ¿Cuál fue el susto más grande que te llevaste en este viaje?
G: Dos diferentes: el primero en un temporal a la altura de Bahía Blanca, pero unas 150 Millas mar adentro; en el que tuvimos vientos muy duros (fuerza 10 y algún rato de 11 quizás), que arboló mucho mar. Las olas se encresparon, y quedaban trenes de olas de dos o tres direcciones. A la mañana las olas alcanzaron alturas significativas, algunas de más de 10 metros... eso es mucha ola, difícil de ver aún en años de navegar. La cuestión es que el Gandul barrenaba de lo lindo... hasta que en una nos atravesamos y -por única vez en su historia- una ola lo tomó del través y nos barrió la cubierta, escoramos bastante y nos cayó una cascada encima a los cuatro que estábamos en el cockpit en ese momento...

El segundo susto fue más divertido, estaba yo de guardia (a la época yo hacía guardia de corrido durante toda la noche hasta media mañana -en total unas 12 horas corridas-), así que la tomaba como una navegación en solitario, es decir: despertador cada 30 minutos aproximadamente, chequeo -medio sonámbulo- de rumbo, velocidad, situación general, ronda por cubierta... y rapidito a dormir de nuevo... otros 30'. La cuestión es que al amanecer, cuando estás lejos de la costa y de cualquier peligro... a veces uno se deja estar un poco... esa vez yo seguí de largo... y me despertó un tremendo bocinazo -como el de un buque- pegado a la banda de estribor. Salgo como alma que lleva el diablo y me encuentro una carabela a pocos metros... creo que todavía me estoy refregando los ojos... (resultó ser una réplica de la Nau Capitana de la expedición que descubriera Brasil).

P: ¿Y cual el susto más grande con el Gandul?
G: También recuerdo dos:

El día que llegamos a Punta Umbría en el viaje del '92, entre festejos y ver los videos del cruce oceánico se hizo tarde, y nos quedamos en el departamento que nos había facilitado la gente de Conarpesa (una empresa pesquera que nos apoyaba). A la mañana siguiente, tempranito, volví para la ría con la sensación de que algo no marchaba... y vaya si no marchaba... el Gandul no estaba!!! Se me cruzaron mil ideas por la cabeza, empecé a correr como un loco... nadie se puede "robar" el barco así como así!!! Terminé viendo los palos más allá, casi a la salida de la ría... se había cruzado a la corriente y arrastró el muerto con la boya hasta que se varó justito antes de unas piedras y de la salida a mar abierto... No pasó nada, pero podría haber sido un desastre.

El otro susto grande fue estando fondeados -también en aquél viaje- en Porto Seguro, ya de vuelta en Brasil, allá por Febrero del '93. Estábamos cenando en el cockpit tranquilamente, disfrutando de las típicas frutas brasileñas y de una rica comida, cuando Rodrigo -creo- dio la alarma a los gritos: "¡Se nos viene encima!!!!" Todos salimos corriendo para la cubierta, justo para ver cómo una barcaza cargada de coches, camiones y colectivos se nos venía irremediablemente encima, navegando como a 6 ó 7 nudos... Rápido gritamos, prendimos linternas, corrimos a filar el fondeo... pero solo conseguimos tirarnos para atrás de la proa -de culo sobre la cubierta- de estribor cuando ... alcancé a ver, a menos de un metro de esa proa, cómo esa mole de hierro, negra y maciza, pasaba rozándonos sin hacernos nada... Con el susto en el cuerpo, sudando, con la piel de gallina y todo eso... izamos las anclas y buscamos un rinconcito más al fondo, adonde no pudiera venir ninguna barcaza por distraído que fuera el timonel (este tenía una caseta de un lado y entre los camiones y los coches nosotros le caíamos en una zona que no veía... la corriente hizo el resto).

P: ¿Ofelia, pasando de los sustos a la alegría, cual fue tu mayor alegría en este viaje?
O: Hubo muchas, aunque en este momento no recuerdo ninguna tan especial, digamos que lo que me gustó mucho fue compartir tantos momento únicos en familia.

P: ¿De toda tu vida a bordo cual es tu momento inolvidable? ¿Y en este viaje cual fue el momento inolvidable?
O: No precisamente alegre... pero no será fácil olvidar cuando en Trinidad gastamos el último dinero en efectivo y el cajero se negaba a entregarnos nada... fue el principio de unos meses bien difíciles, que en Argentina lo fueron todavía más.

P: ¿Qué esperas de este viaje?
O: Como comenté antes, básicamente compartir algo especial en familia, y conocer y aprender mucho.

P: ¿Te han dado ganas en algún momento de "bajarte"? ¿Por qué?
G: Sí, muchas veces. Lo que pasa es que a aquellos a los que les gusta mucho navegar algunas veces también les pasa... a los que nos gusta navegar menos nos pasa más a menudo.

P: ¿Ignacio, como es el tema del orden abordo? ¿Que reglas se siguen? ¿Todos siguen las reglas del orden o alguien las rompe a veces?
I: Las reglas del orden se rompen, y mucho (las del orden). No somos demasiado ordenados, generalmente la que ordena es Ofe y como se marea al llegar a puerto tiene que hacer una "reorganización" de todo el barco.

P: ¿Tus Papis establecieron antes de partir "reglas de abordo"? ¿Por qué?
I: Supongo que hay algunas reglas a bordo, pero son implícitas, y no muchas, supongo que será porque mi papá se las da de anarquista y si no lo intentase poner en práctica en su propia "casa" no se dónde lo haría.

P: ¿Qué pasa si alguien no cumple una regla establecida?
I: Por esta misma razón las rupturas de las reglas no tienen grandes castigos, no creo que un "quebrantamiento de la ley"suponga más que una mala cara o una pequeña bronca. Igualmente las reglas de a bordo se respetan y mucho.

P: ¿Facundo, haz hecho amigos en este viaje? ¿Cuáles?
F: Sí. ¡Son un montón!

P: ¿Ahora en Umbría que amigos tenés?
F: Sí, tengo varios amigos.

P: ¿Con Ignacio van juntos o cada cual tiene su grupo de amigos?
F: Cada cual tiene su grupo de amigos.

P: ¿Cómo es el tema de tus estudios, como estudias, cuando y como rendís?
F: Durante la navegación completé octavo y noveno, lo que pasa es que al cambiar de ciclo me cambiará el sistema de estudio. Hasta ahí pude hacerlo con el Ministerio de Educación de la Nación, rindiendo a bordo y mandando todo por correo, pruebas bimestrales. A partir del tercer ciclo es diferente, los exámenes son como los que hacía Ini, en Embajadas o Consulados, tenés que estudiar las materias completas y rendirlas al final... bueno, pero ahora estoy cursando regular en el Instituto de acá (Punta Umbría), aprobé el año y pasé a lo que acá es el 4° -y último- de ESO (educación secundaria obligatoria, aunque en realidad termina con dos años de bachillerato o de formación profesional), así que al seguir veremos si completo lo de Argentina o lo de acá.

P: ¿Qué es lo que le sacas hasta acá a este largo viaje?
F: Muchas cosas buenas, ¡una larga lista!. Amigos tan distintos, conocer gente, idiomas y costumbres... surfear en diferentes playas, navegar mucho, skate,...

P: ¿Qué te gustaría estudiar o a que dedicarte como profesión o como actividad en tu vida? ¿Te tira algo en particular?
G: Sí, por ahora me parece interesante estudiar filosofía, arqueología, arquitectura y psicología...

P: ¿Ofelia, en puerto siguen una vida familiar total con almuerzos y cenas en común o este se rompe y los chicos hacen sus programas personales?
O: Anoche cuando estábamos cenando los cuatro yo estaba pensando justamente en esto. A pesar de que los chicos tienen amigos y las actividades normales de su edad, seguimos acostumbrados no solo a comer juntos sino que hablamos mucho de las experiencias que estamos viviendo en "tierra" cada uno...

P: ¿Cuándo hay que hacer tareas abordo los chicos están inmediatamente dispuestos o hay que emplear la persuasión?
O: Para las tareas "hogareñas" generalmente hay que emplear persuasión.

La vida navegando en un barco generalmente se asocia a "no hacer nada iterados panza arriba al sol", para que un barco navegue bien y la tripulación funcione como un equipo y ninguno cargue con todo el trabajo, hay que hacer guardias y nosotros preferimos repartir equitativamente las tareas diarias. En navegación Gus y los chicos se ocupan del barco -los chicos también lo hacen muy bien y generalmente bien dispuestos- y yo del orden y la cocina, pero en puerto nos ocupamos todos de todo.

P: ¿En este viaje sentiste en algún momento que te faltaba algo, alguien?
O: Sí, mis amigos y amigas.

P: ¿A nivel de la familia como ha influido hasta acá el viaje?
O: El hecho de vivir experiencias dependiendo tanto todos de todos y compartir momentos buenos y malos tan juntos te dá la oportunidad de aprender a tolerar más y aceptar las limitaciones propias y de los otros, a que haya tiempo para escuchar y ser escuchado. Hemos tenido la posibilidad de conocernos más y de valorarnos mejor. Creo que fue una influencia positiva en la relación familiar.

P: ¿Leí en la pagina Web que estabas haciendo unos cursos..., de que son?
O: Sí, empecé por unos cursos de inglés porque me parecía útil mantener fresco el inglés, y ahora estoy haciendo uno que me resulta muy interesante, que es de auxiliar de enfermería para geriátrico.

P: ¿Cuáles son puntualmente las tareas que haces abordo y cuales te agradan más?
O: Antes de salir de puerto me ocupo de los víveres, que no falte nada, sobre todo si la etapa va a ser larga. Debo estibar las cosas según van a necesitarse, y tomar precauciones para que duren las frutas y las verduras, en las zonas muy cálidas (del Ecuador y el Caribe) no es sencillo mantener cosas frescas a bordo porque la heladera que teníamos se arruinó en Brasil. Además del orden, limpieza y mantener el botiquín actualizado, cuando los chicos estudian a distancia hay que ayudarlos un poco. Ignacio consiguió organizar sus estudios como para necesitarnos muy poco, pero a Facu siempre tratamos de marcarle un ritmo, porque se dispersa más fácil.

Lavar los platos no me gusta, pero en navegación prefiero ocuparme de todo eso para no tener que hacer guardias de timón. Antes ayudaba más en las maniobras, sobre todo al entrar a puerto, pero ya hace más de un año que los chicos se ocupan de todo con Gustavo, solo a veces acompañaba a Facu cuando le tocaba hacer guardias de noche.

P: ¿Gustavo, de la experiencia que haz cosechado en esta navegación... modificarías al Gandul en algo?
G: Sí, en muchas cosas. Cuando lo dibujé no tenía casi experiencia en catamaranes, así que estos doce años de viajes y millas me han hecho modificar algunas ideas. Básicamente dibujaría el mismo barco si la utilización fuese la misma, porque resultó en lo fundamental bien adecuado al programa. Lo que hizo falta lo fuimos modificando, y cuando tengamos tiempo y un mayor margen económico le modificaremos la obra viva, como comentamos antes.

Otros cambios no le veo necesarios, salvo algunos detalles estéticos (redondear un poco las aristas, jugar con los colores, etc.).

P: Con todo el respeto por los cambios... y por el futuro incontrolable ¿Cuándo vos termines esta vuelta al mundo... vas a construir otro barco? ¿Otro catamarán?
G: Buena pregunta... siempre estoy planificando y proyectando cosas... me imagino con un barco más pequeño y más liviano, más fácil de mantener y por supuesto con mucho menos espacio interior, sobre todo muy rápido... pero será más que nada en función de lo que vaya a hacer.

Como veo la cosa, independientemente de cómo terminemos la vuelta al mundo, Ofelia disfrutará más con un poco de tierra donde sembrar algo, y un sitio más convencional... así que deberemos montar algo así y a la vez tener un barco con el cual viajar, quizás más yo, y Ofe alcanzándome en los puertos programados..., los chicos se ponen grandes y habrá que ver para dónde encaran... en fin, el futuro, por supuesto, está abierto...

P: ¿Hoy día en que estás trabajando?
G: He montado una empresa de turismo activo y escuela de vela. Es un poco presuntuoso hablar de empresa, porque no tenemos personal, ni oficinas, ni galpones... solo teléfonos, website, y un velero... y una pila de papeles porque acá la burocracia se las trae... (no sabés hasta que punto somos verdaderos "hijos de España"). El velero (un cata de 27') es nuestra "base" en esta. La idea es arrancar con esto, consolidarlo durante este año, y a partir del próximo viajar durante el año y volver en la temporada aquí para ofrecer los distintos programas, trabajar y ahorrar para seguir navegando en familia...

P: ¿El transmundista familiar puede obtener ingresos que le permitan abastecer su subsistencia y vida cotidiana durante su viaje? ¿O en una travesía tan extensa como la de ustedes como maneja su subsistencia?
G: Bueno... esta pregunta precisa algunas precisiones. Todo es posible... lo que pasa es que lo fundamental es comprender que podés vivir y viajar en un velero con un presupuesto muy variable... La medida será la de cada uno, pero digamos que sin sentirte miserable ni andar demasiado "dulce" la cosa puede variar como de 1 a 10 según cada cual... Por lo tanto, la respuesta es que se puede abastecer la subsistencia, hasta cierto punto... porque además hay que mantener el barco, y otros gastos que surgen al viajar (papeles en los puertos, marinas, etc.) Acá vale otra acotación.... a 500 metros de donde estamos gratis desde hace 9 meses nos cobraban unos 500 € por mes para tener el barco... siempre existen opciones... o hay que inventárselas... como sabemos muy bien los argentinos, la necesidad aguza el ingenio...

Dándole vueltas al asunto, cuidando los gastos, y trabajando un poco acá o allá es bastante factible viajar por ahí autosustentándose. En nuestro caso hicimos Day Charter en Venezuela durante unos días y recaudamos bastante, también hice algunos chequeos en otros veleros, y algo de Escuela de vela, todo en Venezuela (cuando lo de Argentina complicó), y la cosa es viable... En Maceió hicimos algunas páginas web, con lo que Ignacio se compró la grabadora de Cds... y sabemos de gente que ejercita el viejo oficio de comercializar.... compra lo que está barato en un sitio y lo vende en donde vale más... lo que pasa es que ahí entrás con todos los temas de importación y demás... quedás un poco descolocado en términos legales... a nosotros no nos atrae esa manera de generar recursos.

Una cosa que puede caminar es inscribir gente para hacer escuela de vela oceánica a bordo, o vida a bordo, lo que pasa es que en nuestro caso preferimos que sea gente relativamente conocida, por eso lo ofrecemos en la web sobre todo para compatriotas... pero con la devaluación del peso se cayeron varios pedidos y reservas justo a la hora de empezar...

P: ¿Ustedes como grupo familiar-económico son ricos? ¿Qué bancó el proceso de preparativos del Gandul y el viaje?
G: No, nosotros no somos ricos en el aspecto económico... nos sentimos ricos solo en afectos y amigos... Económicamente hablando casi siempre a los que nos conocen les cuesta creer todos y cada uno de nuestros proyectos... pero como ya nos conocen... saben que de algún modo los concretaremos... y así vamos. A veces el precio parece demasiado alto en el medio... pero luego vemos que mereció la pena, cada esfuerzo, cada intento...

El barco ya lo teníamos -eso fue otra historia, de la que ya hemos hablado algo, sino te remito de nuevo a nuestro segundo libro-, así que ahora "solo" se trataba de acondicionarlo para este nuevo programa y de guardar algo para el viaje...

Pues bien, el barco quedó más o menos bien -más cerca de la hipótesis de mínima que de la de máxima, pero bien-, lo que no hubo fueron los ahorros esperados ni el presupuesto originalmente previsto, que rondaba los 1300 € mensuales limpios. Sabíamos que con la mitad también podíamos viajar bastante bien, así que por ahí fue la cosa inicial, y los pagos de la casa podrían cubrir las falencias y permitirnos ahorrar algo para cuando ya estuvieran cancelados... luego vino la pesificación y la necesidad de modificar la estructura de ingresos... acá estamos.

P: ¿Lo tuyo es disfrute por partir a navegar, por llegar a tu nuevo puerto o por...?
G: Lo mío en el agua es todo difrute. Me gusta esa sensación de partir... de las situaciones nuevas por vivir... de la incógnita por lo que irá a pasar... Me gusta la sensación de la navegación pura... el viento en las velas, la proa abriendo mar... el run-run del agua contra el casco... la estela con todo su misterio de lo ya vivido... la plenitud del empuje vital del viento que nos lleva hacia nuevos y deslumbrantes amaneceres... y hasta el tiempo duro que viene a decirnos que no somos tan grandes, ni tan buenos, ni tan fuertes, y que, no obstante... nos permite seguir, con un guiño... Me gusta la camaradería que se crea a bordo, el espíritu de equipo, ver cómo aflora lo mejor de cada uno, cómo nos superamos a nosotros mismos, nos templamos y crecemos... y me gusta llegar a un nuevo puerto, descubrirlo lentamente, adivinarlo tras la bruma... aprehenderlo progresivamente... y luego volver a verlo con ojos nuevos, tiempo después...

P: ¿Qué eslora, manga, puntal y calado y demás detalles de construcción tiene el Gandul?
G: Actualmente cuenta con 11,40 m de eslora, que con el botalón se va como a 12,5 m; 6,5 m de manga, unas 6 toneladas de desplazamiento en crucero, 82 m2 de superficie vélica en ceñida y casi 160 m2 en francos, cala alrededor de un metro (con la reforma del fondo bajará a 80 cm. aproximadamente).

P: ¿Del Gandul cuál es su mejor cualidad?
G: El espacio interior, la fortaleza y la buena maniobrabilidad pese al tamaño significativo.

P: ¿Del Gandul cual es su peor defecto que si lo hicieras de nuevo evitarías o deberás corregir en algún momento?
G: Me gustaría que tuviera mayor velocidad, más "nervio", lo cual se corregirá con la nueva obra viva y descargándole unos cuantos cientos de kilos que tenemos ahora a bordo pero que son un exceso... (llevamos dos toneladas de "cosas"). Me gustaría que tuviera menos obre muerta, pero eso achicaría volumen interior... los barcos son siempre un compromiso...

P: ¿Qué es lo que alguien con quien te cruzaste en tus viajes te dijo y que para vos será inolvidable?
G: Bueno... me "cruce" también con libros y música en mis viajes... Si vale todo debiera ser algo de lo que he leído con Moitessier, o con Richard Bach... cuando te dice en Juan Salvador Gaviota: "Sueña, lo que te atrevas a soñar,/ Ve, dónde quieras ir,/ Sé, lo que quieras ser,/ ¡VIVE!"

Frases como esa resultaron tremendamente movilizantes... también canciones de Serrat... escuchadas y vueltas a escuchar en la cabina... "Caminante, no hay camino... sino estelas en la mar..." son varios a los que tengo que agradecerles inspiración y ejemplo...

P: Seguramente tendrás mucho que agradecer a muchos pero ¿Si tuvieras que agradecer a una sola persona por este proyecto y viaje a quien sería?
G: Es verdad, nuestro agradecimiento es eterno y a demasiada gente... grandes amigos, a nuestros padres y familiares... en fin... pero si tuviera que agradecerle a una sola persona... entonces no tengo ninguna duda: Este viaje se lo debemos a Ofelia, fue ella la que verdaderamente hizo la diferencia cuando en el '98 me miró a los ojos y me dijo, tranquila y firmemente: "¿Nosotros no íbamos a dar la vuelta al mundo con los chicos?..."

De mi parte, me queda solo agradecerles a cada uno de ustedes el tiempo que me han dedicado a mi y a los que han tenido la osadía de leer esta entrevista hasta aquí.

P: Me gustaría, si ustedes aceptan, dejarles a ustedes la palabra para que utilicen cada uno su espacio para decir lo que deseen por ustedes. ¿Familia Díaz?
G: Quiero aclarar que yo fui el primero en responder el cuestionario... y que cuando trajeron las respuestas de los chicos me quedé sorprendido, divertido y asombrado... de todas formas es bueno que lo hayan escrito... nos permitirá hacer algunos "ajustes" que parecen necesarios...

Por lo demás, hemos respondido con nuestra mejor voluntad y veracidad todo lo que nos consultaste, esperamos que a los nautas de por allá les pueda servir. Gracias por este y por tu esmero para hacer esta entrevista. Un fuerte abrazo. Hasta pronto.


La tripulación del Gandul.

Los interesados en tener una información amplia acerca de Gandul podrán visitar su pagina web http://www.gandul.com.ar/ (de allí tomamos prestadas las hermosas fotos)

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