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PFDBEl Arcón Cultural - Música y Agua

 Blues de Colonia del Sacramento (de Guillermo Defays)  

Estas calles empedradas
este camino del puerto
con rumores de las murgas
al atardecer.

Buenos Aires que no acaba
este fuego a medianoche
este crepúsculo sin fin.

Mi amor, mi pena, mi sueño
voy a decirte mañana
hoy me moja la llovizna
hoy este viento del sur.

Este barco que no zarpa
estas velas enrolladas
esta amarra sin cortar.

Mañana voy a besarte
mañana voy a contarte
de este cielo sin estrellas
de este silencio del puerto
de este barco que se muere
cuando no surca la mar.



 Al Otro Lado Del Río (Jorge Drexler - OSCAR A LA MEJOR CANCIÓN ORIGINAL !!!!!)  

Clavo mi remo en el agua
Llevo tu remo en el mío
Creo que he visto una luz
al otro lado del río

El día le irá pudiendo
poco a poco al frío
Creo que he visto una luz
al otro lado del río

Sobre todo creo que
no todo está perdido
Tanta lágrima, tanta lágrima
y yo, soy un vaso vacío

Oigo una voz que me llama
casi un suspiro
Rema, rema, rema-a
Rema, rema, rema-a

En esta orilla del mundo
lo que no es presa es baldío
Creo que he visto una luz
al otro lado del río

Yo muy serio voy remando
muy adentro sonrío
Creo que he visto una luz
al otro lado del río

Sobre todo creo que
no todo está perdido
Tanta lágrima, tanta lágrima
y yo, soy un vaso vacío

Oigo una voz que me llama
casi un suspiro
Rema, rema, rema-a
Rema, rema, rema-a

Clavo mi remo en el agua
Llevo tu remo en el mío
Creo que he visto una luz
al otro lado del río



 El pingüino elegante (Autor: Oscar Achá)  

Este era un pingüino,
¡Que aprendió a beber vino!
A este pájaro, ya beodo
Le encantaba doblar el codo.

Entre tanto trasegar,
¡Se olvido de navegar!
Entre tanta y tanta copa,
¡Descuido su invernal ropa!

¿Qué tragedia! hoy el pingüino
Sufre mucho por el vino;
No lo olviden amiguitos:
Al leer estos versitos.

Por descuido el elegante,
Con el vino en un instante,
Tónase irrelevante,
¡Concluyendo mendicante!



 Saveiros (Canção de Dorival Caymmi e Nelsinho Motta)  

Nem bem a noite terminou
Vão os saveiros para o mar
Levam, no dia que amanhece
As mesmas esperanças
Do dia que passou

Quantos, partiram de manhã
Quem sabe quantos vão voltar
Só, quando o sol descansar
E se os ventos deixarem
Os barcos vão voltar

Quantas histórias pra contar
Em cada vela que aparece
Um canto de alegria
De quem venceu o mar

Só, só quando o sol descansar
E se os ventos deixarem
Os barcos vão voltar

Quantas histórias pra contar
Em cada vela que aparece
Um canto de alegria
De quem venceu o mar
O mar, o mar
(bis)

Posteado por Taylor Santos al Grupo Saveiros de Brasil



 Mañana Zarpa un Barco de Aurora Reyes  

Riberas que no cambian tocamos al anclar.
Cien puertos nos regalan la Música del mar.
Muchachas de ojos tristes nos vienen a esperar
y el gusto de las copas parece siempre igual.
Tan solo aquí en tu puerto se alegra el corazón.
Riachuelo donde sangra la voz del bandoneón.
Bailemos hasta el eco del último compás,
mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más.

Qué bien se baila
sobre la tierra firme.
Mañana al alba
tenemos que zarpar.
La noche es larga,
no quiero que estés triste.
Muchacha, vamos,
no sé por qué llorás.
Diré tu nombre
cuando me encuentre lejos.
Tendré un recuerdo
para contarle al mar.
La noche es larga,
no quiero que estés triste.
Muchacha, vamos,
no sé por qué llorás.

Dos meses en un barco viajó mi corazón.
Dos meses añorando la voz del bandoneón.
El tango es puerto amigo donde anhela la ilusión.
Al ritmo de su danza se hamaca la emoción.

De noche, con la luna, soñando sobre el mar
el ritmo de las olas me miente su compás.
Bailemos este tango, no quiero recordar.
Mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más.

Letra de Homero Manzi.
Música de Lucio Demare.
Compuesto en 1942.

Fue registrado por Lucio Demare con la voz de Juan Carlos Miranda, en el sello Odeon (1942); también por Carlos Di Sarli con Roberto Rufino, para el mismo sello (1942); más tarde lo grabó la orquesta de Mario Demarco cantando Jorge Sobral, en sello Pathé (1952), y Néstor Fabián con orquesta dirigida por Atilio Stampone, en Victor (1970), entre otros.



 El Barco María de Aurora Reyes  

No enturbies tus ojos color de aguaverde,
no busques recuerdos, no mires el mar.
El barco María, quizá ya no vuelva,
no sueñes el rostro de su capitán.
Grabó en su navío tu nombre de estrella,
te amaba y no tuvo palabras de adiós.
Los mares lejanos marcaron su huella,
quién sabe en que puerto sus anclas hundió.

El barco María, zarpó una noche serena
y se llenaron de pena, los ojos del capitán.
Te dijo muy triste: "Inolvidable María,
he de volver algún día", y parecía llorar.
El barco María, se fue buscando las olas
y te ha dejado tan sola como perdida en el mar.

Olvida que un día te dijo sonriente
que amaba tus ojos color verdemar.
Olvida esas noches soñando en el puente,
del barco María, que no volverá.
No mires las aguas, plateadas de luna,
no escuches de noche su triste canción,
no busques recuerdos que llenan de brumas
el muelle desierto de tu corazón.

Música: Carlos Viván
Letra: Horacio Sanguinetti
Compuesto en 1944.



 Mañana Zarpa un Barco de Aurora Reyes  

Era un barco viejo
cargado de historia
tirado en el puerto
de nuestra ciudad.
Cuántos temporales
lleva en su memoria
y en los siete mares
guapeó sin cesar.

Recuerdo una noche
terrible tormenta
lo empujó sin asco
hasta sozobrar.
Quedando inclinado
como un león herido
sobre la escollera
que mira hacia el mar.

El viejo Maríno
lo mira con pena
en él cuántos viajes
supo navegar.
Y así como pasan
las olas se alejan
se apaga la vida
y no vuelven más.

Letra de Omar Facelli
Compuesto el 28 de Febrero de 1999



 El Tango  

Acerca de cómo surgió el tango existen más hipótesis que certezas: unos dicen que proviene de los ritmos africanos; otros, que es una derivación de la habanera cubana. Del baile nacional de su país ofrece el maestro Antonio Cardelliccio esta sobria definición: "Danza argentina de movimiento moderado en compás de 2-4. Se supone que es de origen cubano por su analogía con la habanera".

También se ha dicho que viene a ser como una elaboración del candombe, baile ejecutado por los negros esclavos de Argentina y de Uruguay, y el cual resultaba una especie de versión de la contradanza o el minué europeos, con la adición de movimientos africanos reminiscentes de la coronación de los reyes congos.

La especulación de ciertos musicólogos emparienta sus aires con el tanguillo gaditano o tango de Cádiz, bailado por gitanos andaluces. En fin, que no se establecido el origen cierto de este tipo de música, pero siempre nos saldrá al paso un fenómeno evidente: la transculturación.

Por su origen plebeyo y oscuro, esta misma danza que haría furor en los centros más elegantes de Europa, apenas cursados los tres primeros lustros del siglo pasado, tuvo primeramente un obstinado rechazo en el centro de Buenos Aires. Pero el ritmo danzario, pegajoso y dulzón, "la emprende a empellones contra el vals, la polca, la mazurca y el lancero, y los domina a todos en su calidad de guapo. Tampoco resiste el encontronazo viril el popular schotis de entonces" dice el escritor José Portogalo.

El tango había ido invadiendo poco a poco las tabernas y los cafés bonaerenses del puerto, ganando en popularidad. La ejecución del baile encontró virtuosos, músicos, compositores, cantantes de fama, como Carlos Gardel, y con el advenimiento del fonógrafo, los conjuntos típicos y las voces de sensibles intérpretes iban a poner el ritmo en las cuatro esquinas del mundo.

Hacia los años 20 se produjo el auge del tango, y voces femeninas como las de Rosita Quiroga, Azucena Maizani, Mercedes Simoni y Tita Marello, imprimen a las nuevas y viejas melodías su gran temperamento.

El tango surgido en la primera época y en su formato más conocido, tuvo en las vecindades del puerto su mejor cuna, y esto es incuestionable. Uno de los más famosos, "Caminito", de Juan de Dios Filiberto, surgió de entre las brumas del Riachuelo, "entre las barcazas soñolientas y el pitazo de los buques fluviales" al decir de Portogalo. Y precisamente viene al recuerdo un viejo tango "Nieblas del Riachuelo", con letra y música de J. C. Cobián y Cadícamo. Y que dice:

Turbio fondeadero donde van a recalar
Barcos que en los muelles siempre han de quedar,
Sombras que se alargan en las noches del dolor
Náufragos del mundoi que han perdido su ilusión.
Puentes y cordajes donde el viento viene a aullar,
Barcos carboneros que jamás han de zarpar.
Torvo cementerio de las naves que al morir
Piensan sin embargo que hacia el mar han de partir...



 Alfonsina y el Mar  

Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más
y un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda
y un sendero solo de penas puras llegó
hasta la espuma.

Sabe Dios que angustia te acompañó
qué dolores viejos calló tu voz
para recostarte arrullada en el canto
de las caracolas marinas
la canción que canta en el fondo oscuro del mar
la caracola.

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Y una voz antigua de viento y de mar
te requiebra el alma
y la está llamando
y te vas, hacia allá como en sueños,
dormida Alfonsina, vestida de mar.

Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado.
Y los habitantes del agua van a nadar
pronto a tu lado.

Bájame la lámpara un poco más
déjame que duerma, nodriza en paz
y si llama él no le digas que estoy,
dile que Alfonsina no vuelve.
y si llama él no le digas nunca que estoy,
di que me he ido.

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Y una voz antigua de viento y de mar
te requiebra el alma
y la está llamando
y te vas, hacia allá como en sueños,
dormida Alfonsina, vestida de mar.



 Canción de la primera lluvia de Aurora Reyes  

Niña de alta mar.
Sueño de la espuma
te dejó caer
en mi corazón.
Corazón adentro
te vine a encontrar.

Niña de reír,
niña de llorar;
la ola del sueño
te vino a traer,
la ola del sueño
te vino a llevar.

En mi corazón
se ha abierto una flor:
corona sonrisa
de árbol de coral.

Palabra de agua,
cintura de sal,
azules cabellos
de negro metal;
arena tu cuerpo,
noche tu mirar,
caracol y nácar
tu piel de azahar.

Paloma de luna,
frente de cristal;
sueño de la espuma
te dejó caer
en mi corazón.

Niña de alta mar.



 Es una ola de Aurora Reyes  

Ola que viene y viene,
ola que va.
Amor aliento,
viento
de inmensidad.

Amor sediento,
desolada ola de sal.
Ola de sal, de sal, de sal.

Ola que viene y viene,
ola que va.
Dolor del hombre,
nombre
del despertar.

Ola sola;
asombro sobre la mar.
Ola, sola ola sobre la mar.

Ola que viene y viene,
ola que va.
La vida, ardiente puente
de soledad.

Ola de trémula sangre
que viene y va.
Ola que viene, que va.

Ola que viene y viene,
ola que va.
La muerte, abismo
mismo
de la verdad.

Silenciosa ola:
sola eternidad.
Blanca ola de paz, de paz, de paz.

Ola que viene y viene,
ola que va.
El sueño -neblina
fina-
nos lo dirá.

Hay un niño dormido en el fondo del mar...
Ola que viene. Ola que va.



 Canción De Vela (1926) de Eduardo Toldrá y Josep María Sagarra I Castellarnau  

Avanza la giba flexible de la ola,
canta la vela, silba el ventarrón,
nos salpica un chisguete de agua salada
chirrían los interiores de la barca.
Ay ¿quién piensa en el amor, oh mar sonoro?
Ay, ¿quién piensa en el amor?

A lo lejos, tenemos las costas olvidadas,
el pueblo blanquecino, suave.
Y la barca venga saltos y golpes
en medio del gran delirio verde y azul.
Ay ¿quién piensa en el amor, oh mar sonoro?
Ay ¿quién piensa en el amor?

En tierra hemos dejado cosas marchitas
dentro nuestros sentimientos y voluntades,
y ahora se van aclarando nuestras vidas
como los rizos de espuma plateados.
Ay ¿quién piensa en el amor, oh mar sonoro?
Ay ¿quién piensa en el amor?

Allí está la desazón de nuestro vivir,
los pinchos a flor de nuestra piel,
ahora las inquietudes son cosas para reír
dentro de la barca que va completamente escorada.
Ay ¿quién piensa en el amor, oh mar sonoro?
Ay ¿quién piensa en el amor?

Venga, canta marinero; chilla, ventarrón;
que no pierda fuerza tu ansia valiente,
ínflate vela, remuévete agua salada,
sacúdenos brutalmente, oh mar sonoro.
¡Machaca las penas del amor!



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