Navegar sin barco: el MNSB
Publicado en revista Timoneles de Argentina.
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El MNSB : El arte de la navegación sin barco propio.
Jose Rothman
El MNSB es una cofradía que tiene muchos miembros. Siempre existió y hoy se consolida de maneras variadas en torno a los barcos y muchas áreas vinculadas. Siempre es bueno saber reconocer un miembro del MNSB y contar con sus favores.
Cristina es directora de una escuela del delta. También integra tripulación en dos embarcaciones que siempre están prendidas en regatas destacadas de nuestros estuarios. Se subió a un velero por primera vez hace cinco años. Casualmente y para regresar de su escuela con motivo de una de las navegaciones de Acción Solidaria en las que solemos participar. Hasta ese día Cristina miraba los veleros pasar desde la lancha colectiva en que diariamente va y viene durante todo el año a su escuela. Desde ese día Cristina navega prácticamente todos los fines de semana. Es miembro del MNSB
Roberto tiene una historia distinta: Su padre tuvo un barco a motor. Y por circunstancia de la vida lo vendió. Un día Roberto, afecto a los barcos sin duda, descubrió el mundo náutico por Internet. Empezó a participar en grupos y foros y comenzó a ser invitado a navegar. Así formó parte de invitaciones y tripulaciones en pequeñas regatas, cruces, cruceros y distintas actividades náuticas incluyendo las de patacheo. En los últimos dos años ha participado colaborando muy fuerte en la construcción de la embarcación de otro navegante y en la puesta a punto de la misma en el agua. Para su cumpleaños recibió de regalo… los planos de una embarcación que es posible mañana sea la suya.
Los casos de Roberto y Cristina son apenas la punta que asoma del Iceberg que forman quiénes integran el MNSB o Movimiento Nacional de los Sin Barco. Personas, jóvenes o no, mujeres u hombres, que participan en actividades de la náutica, disfrutan y dinamizan dichas actividades más no tienen barco.
Ellos son recibidos, y en algunos casos buscados por muchos capitanes y capitanas como un modo de contar con tripulación, agradable compañía social y compartir los bellos momentos a bordo. Los miembros del MNSB a su vez buscan barcos adonde abordar conforme sus preferencias en la navegación y ejercicio de la actividad náutica.
“Ahora que sos famoso”
Años atrás cuando empecé a escribir en el medio náutico, y apenas llevaba dos o tres meses que se publicaban algunas notas mías, recibí una visita a bordo. Estaba trabajando en mi velero en el varadero de un club cuando me golpean el casco del barco y preguntan desde abajo si pueden subir al velero que esta sobre tocones de madera y sujeto a sus patarrás. Quien apareció larga escalera de por medio por la borda de mi barco era Martin, un compañero de mi curso de Timonel de Vela que no tenía barco. Besos, saludos y va una pregunta que me sorprende “¿Pepe, ahora que sos famoso porque escribís en las revistas, podrás conseguirme un velero al cual pueda ir en vacaciones de enero a Brasil?”. Mi respuesta fue sincera e inmediata. “Martín yo no soy famoso y la verdad que no conozco a nadie”. ¿Como sigue la historia? Dos días después estoy hablando con la querida y luego fallecida Graciela Gaona (a ella mi recuerdo y homenaje) y le cuento de manera divertida mi experiencia sobre la fama con mi amigo Martin. Y Graciela me responde “Decile que me llame porque hay un navegante que está buscando tripulante para unas piernas en el Caribe”. Martín que no tenía barco habría de terminar al mes navegando veinte días en Venezuela y en paradisíacos Cayos del Caribe fruto de su pregunta y mi divertido comentario. El capitán de la nave le invitó al finalizar la navegación a hacer al año siguiente el cruce del Atlántico con él.
¿Adonde se originan los miembros del MNSB?
Ellos nacen en cualquier lado. Pero cuidado no se piense que es por generación espontánea o como fruto de una plaga o virus. No es así y ello seria sumamente injusto hacia ellos y hacia quienes les damos acogida en nuestros barcos. Su origen o nacimiento es fruto, por ejemplo, de los cursos de Timonel a los cuales concurren personas que no están previamente vinculadas con la nautica y que buscan en estos cursos una vía romántica por la imagen de hombres y mujeres en un atardecer de sol y con vasos en la mano o bien afectos a los cursos que esta vez eligieron un curso náutico en vez de “Como hacer Pan Dulce”. Así estas personas toman contacto con el medio náutico y además de aprender teórica y prácticamente como se lleva una embarcación y demás elementos del programa de estudios muchos desarrollan una gran motivación a navegar y la atracción profunda por el agua y la actividad sobre ella. Algunos han de comprar su barco. Otros no tienen posibilidades económicas de hacerlo en el momento y se han encontrado con una actividad deportiva que es un poco mas compleja que una raqueta de tenis y tres pelotitas verdes cuando se contempla el equipo necesario.
Ante este panorama en la medida que van finalizando su curso muchas de estas personas encuentran un modo de seguir navegando al hacerse socios de un club y en rentar algún barco que el club tiene al efecto.
En otros casos el enganche es tal que algunas personas se suman a la enseñanza como ayudantes del proceso educativos que los tuvo como alumnos y siguen aprendiendo y navegando mientras asisten y guían a otros que ahora llegan como noveles alumnos.
Las actividades de la Escuela Náutica los tienen como participantes y en ella encuentran posibilidades de participar en el agua.
A esto debemos sumar el tema regatas adonde siempre es posible encontrar una plaza de acuerdo a la disposición y capacidad (sea una regata de crucero o bien una bien pistera adonde “lo importante es ganar o que pierdan los demás”).
Otra alternativa que origina miembros del MNSB es que encontramos algunos capitanes que tienen un amigo al que comienzan a invitar y van invitando más habitualmente hasta que las personas (y en algunos casos matrimonios o parejas) ya forman parte del inventario del barco pues este no va a ningún lado sin fulano o mengana a bordo. Ellos cada vez van aprendiendo más y podrá ocurrir que sigan así años o que finalmente compren su propio barco o abran una línea de actividades de navegación propia y original.
Finalmente y sin agotar las posibilidades aparece el tema “Amores”. Muchos navegantes hombres o mujeres establecen una relación con alguna persona que se enamora también del medio náutico. La relación amorosa personal puede finalizar pero no el amor desarrollado por las regatas o la navegación y así la persona que no tiene barco sigue navegando en barcos de amigos, amigas o desconocidos constituyéndose en otro miembro del MNSB.
¿Es un patrimonio nuestro el MNSB?
Andrés, Juan Pablo, Iñaqui y Javier son navegantes españoles. Ellos no tienen barco. Si ganas de navegar y el medio europeo les brinda la alternativa de chartear un barco sin Patrón. Ellos han hecho todos sus cursos y obtenido sus titulaciones como se denominan las habilitaciones deportivas en España. Así se organizan y el sistema en que viven les permite elegir un cuarenta y un o cuarenta y siete pies en el que embarcarán para una navegación de veinticuatro, cuarenta y ocho o más horas. Al llegar a puerto han de dejar el barco y regresarán a su ciudad en compañía de sus esposas o novias que les han de ir a buscar. Las costas europeas brindan a los navegantes las posibilidades de estos programas con charteos que permiten elegir navegar en barcos rentados en distintos escenarios desde las costas frías al mediterráneo. Así los miembros de la LSB (Liga de los Sin Barco) como se autodenominan los hispanos realizan su pasión.
Desde luego, escuelas náuticas y amigos son también en otras latitudes un medio que muchas personas disponen para poder ejercer el arte deportivo de navegar.
Sin dudar que la cantidad de embarcaciones y riqueza de actividades en un estuario favorece el desarrollo de los Sin Barco a las vez que les brinda la posibilidad de navegar.
¿El MNSB es una novedad?
En mi opinión no lo es en absoluto. Cuando yo era pequeño había muchas personas que navegaban como “amigos” con mi padre y otros navegantes. Y como tales también colaboraban en el mantenimiento de la embarcación en la que se embarcaban habitualmente. Así el histórico miembro del MNSB lijaba, rascaba barnices, aplicaba miñio al fondo o limpiaba la sentina además de colaborar con un aporte de milanesas o matambre a la gambuza de abordo. Han pasado las décadas y los miembros del MNSB siguen presentándose a bordo con majares que gratifican a capitanes y tripulantes. Y por supuesto colaborando en tareas no tan pesadas como el mantenimiento de la madera pero tareas al fin. (Doy Fe con el agradecimiento a Gabriel).
El caso de Nico
Nico es un destacado psicólogo local. Tiene un barco clásico de 8 metros y un semi rígido, muy equipados ambos, con los cuales ejecuta en el Río de la Plata y Delta de Buenos Aires la nautica según su humor y tiempos. El forma parte de una especial cofradía. El MNSB Transmundista. Ha navegado en Grecia, el Caribe, Brasil, Mediterráneo y otros lugares del mundo y su próxima navegación es en Polinesia desde la Isla de Pascua hasta Papete. Siempre ha querido dar la vuelta al mundo en un barco pero su tiempo y actividades no le permiten por lo que prefiere alquilar un barco y navegar en lugares que va eligiendo. Quince o veinte días a bordo en barco ajeno, por lugares paradisíacos por el pago de una tarifa permite a nuestro amigo navegar el mundo, aprender y realizar un estilo de navegación para el cual requeriría de otro modo de un gran capital y un tiempo que no dispone.
Sería injusto decir “Pero el paga!”. Pues pagan también los que van a una escuela de navegación para obtener una habilitación de vela o motor, o alquilan el velero de un club.
La actitud de Nico es apreciada en todo el mundo por una cantidad muy grande de transmundistas que tienen en el MNSB una fuente de ingresos para su devenir sobre el agua. Muchos de ellos sistemáticamente ofrecen sus servicios de embarque y navegación en revistas náuticas o Internet. Y en algunos casos solamente piden al embarcado que pague su comida a bordo para contar con tripulación.
Y esto nos brinda una ráfaga de viento diferente de lo hasta aquí contemplado que es la posibilidad que tienen muchos capitanes propietarios de barcos de convertirse en miembros del MNSB internacional al alquilar barcos en otras latitudes y poder así navegar en barcos ajenos.
En algunos casos son grupos de capitanes solos y en otros grupos de parejas los que hace gala de transformarse en miembros del MNSB Internacional pues alquilan un barco en zonas lejanas a nuestro estuario. En ciertos casos hay sorpresas como cuando cuatro parejas alquilaron un velero para recorrer Islas del Caribe y se encontraron que uno de los capitanes deseaba llevar el barco ciñiendo a rabiar todo el día, se malquistaba con la gente de color en cualquier isla a la que llegaban, mostró calidades machistas a ultranza y algunos pequeños detalles más que hacían muy difícil la convivencia. Dicho capitán, que hoy reside feliz –y felizmente para el medio local- en el exterior “fue desembarcado” por el resto de los miembros del MNSB Internacional y transmundista que prefirió continuar sin su presencia a bordo.
Las clínicas de navegación y la oferta de viajes en barco
Muchos navegantes encuentran en la organizada actividad docente a bordo de una embarcación con un derrotero fijo y plan de días de navegación a diversos puertos la alternativa de incrementar sus conocimientos y práctica. Los miembros del MNSB incrementan también la participación en dichos eventos docentes pues encuentran la posibilidad de navegar, aprender más y por sobre todo conocer a otros navegantes que les inviten.
¿Que diferencia a las Clínicas de Navegación como programa de otras navegaciones a los mismos puertos que se ofrecen y realizan por parte de navegantes o empresas? En las clínicas los participantes son uno más en la conducción de la embarcación, en sus guardias y en la cocina y aseo. Lo que pagan involucra el compromiso de participar en el gobierno, guardias y vida de la nave integralmente con un contenido docente. En el caso de tomar alguna plaza en un barco a motor o a vela para navegar y no siendo una clínica el participante tiene más calidad de pasajero turista que renta transporte, alojamiento y alimentación a bordo.
Recientemente y en nuestro medio se ha organizado y realizado el Crucero de la Amistad. El mismo que inicialmente tuvo cuarenta barcos inscriptos concretó con quince embarcaciones un destacado periplo San Isidro- Rio de Janeiro, sumando luego al Crucero de Costa del Este ocho de esas embarcaciones llegaron hasta Fernando de Noronhas, la paradisíaca isla Brasilera. En dicho crucero organizado por el CN San Martín y bajo la conducción de Carlos Salvochea –con contenido gratuito-participaron los dueños de las embarcaciones y muchos navegantes propietarios que se embarcaron en naves ajenas como tripulantes y otros… que eran miembros del MNSB. Que además de conocimientos razonables disponían de uno de los capitales básicos para este viaje: tiempo.
Es más, muchos capitanes a la hora de organizar su viaje buscaban miembros del MNSB para sumarlos a su nave. Y algunos barcos no pudieron participar pese al profundo deseo de sus capitanes por no haber podido hallar tripulantes que les acompañaran. Lo que valoriza una vez más al MNSB.
En ciertos casos leemos en algunos clasificados náuticos algo como “Busco persona para compartir navegación y gastos de un velero de xx eslora”. Inmejorable invitación para miembros de MNSB que ahora pasan -al poder compartir los gastos de un velero- a tener la oportunidad de disfrutar en otro modo. Por supuesto que un acuerdo con el propietario ha de sellar el pacto de que gastos se solventaran y como se ha de compartir la nave en cuestión
Que se espera de un miembro del MNSB que embarca.
Obviamente se buscan personas centradas y con solidaridad. En cierta navegación marítima un capitán llevó un amigo que no aportaba nada, pero nada absolutamente, a la hora de los gastos. Esta persona tomó una posición casi insolvente. Pero la cosa fue más allá pues de repente descubrieron que el tripulante en cuestión que se había hecho cargo de la cocina le servia al capitán y resto de la tripulación del vino común y se había venido bajando para su coleto y en exclusiva los mejores vinos de la bodega. Estas gotas (de vino) colmaron el vaso y fue desembarcado en el primer puerto con billete de micro pago y la misión de retornar a su hogar.
En una ocasión una persona que corrió una regata oceánica me relató que tuvieron entre los tripulantes embarcados a un albañil. Que nada sabía de náutica. Absolutamente nada. Esta persona me comentaba que nunca pudo saber que hacía a bordo el señor de la construcción pues “en toda la regata y pesto que tuvimos no se levantó ninguna pared ni se revocó nada del barco”. Anécdota que realmente nos muestra que a veces las cosas no son como debieran ser. En si los capitanes confiesan que a la hora de embarcar gente que no tiene barco es bueno que sepan de navegación de crucero o regata según lo que se esté haciendo. Las calidades de cocinero o cocinera también son apreciadas al igual que los conocimientos y práctica sobre mecánica según el capitán y el barco que sea.
Luego de este paseo por el nacimiento, la vida y la existencia de los miembros del MNSB arribamos a su máxima absoluta. Ella nos permite cerrar este tema y poner de manifiesto algo que los propios capitanes propietarios de un barco deportivo comparten: solamente hay algo mejor que tener barco. Es tener un amigo con barco
Hasta la proxima!


