Cronicas del Agua (1)
Publicado en la Revista Timoneles, de Buenos Aires.
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Crónicas del Agua
José Rothman
A quienes navegamos nos ocurren cosas. En distintos momentos y lugares.
En algunos casos son normales y en otros comienzan a escaparse de esta calificación.
Van tomando forma de anécdota o bien constituyen verdaderas revelaciones. Siempre –aún del mas simple suceso- podremos obtener de cada cosa una enseñanza. Hoy un paseo por hechos ocurridos en el agua con distintas embarcaciones y a diferentes personas.
Sorpresas en el agua
En el foro de Cibernáutica se pudo leer hace un tiempo:
“Ayer aproximadamente a las 15 hs., estando fondeado entre V. López y Núñez, un animal del genero humano, en un velero de 30-32 pies, me hizo un "fino" (me hubiera abordado de pleno de no haberle gritado "agua") y luego enganchó y rompió el fondeo de mi barco. Para rematarla, se "dio a la fuga" sin siquiera pedir disculpas, sólo mostrándome una cara culposa. Lástima que no pude identificar su nombre o matrícula. Si lo conocen, coméntenselo por favor a ver si tiene la hombría de dar la cara.”
Una respuesta al mensaje es de mi amigo Eduardo y dice…
“Le cuento, hace un año aproximada mente me ocurrió algo similar, pero la diferencia es que el que venía de gran dialogo con una señorita se enganchó en mi fondeo y siendo el mío un Dángelo 24 (barco liviano y bastante veloz), arrancó como un avión apuntando al único barco que estaba fondeado cerca (unos 200 metros) al que casi parto al medio ya que ese era el rumbo que me obligo a imprimir el barco que me arrastraba.
El dueño del barco fondeado salio desesperado en calzoncillos a cubierta al ver que yo me aproximaba, a involuntario remolque con rumbo de colisión.
Finalmente detuvimos mi barco tras casi chocar en la mitad de la banda al barco fondeado.-
En esas circunstancias y luego que el náutico profesor no podía dominar su barco; mi fondeo quedó ahora atrapado en el timón del barco fondeado y no pudimos sacarlo por lo tanto lo perdí con cabo cadena y ancla pero sin romperlo.-
El barco que casi ocasiona la colisión no tenía nombre visible pero si pude ver que pertenecía a una escuela de náutica de una Universidad.-
Se imaginará usted que el lunes yo andaba por los clubes preguntado donde fondeaba este tipo, al que finalmente localicé y por supuesto primero se hacía el tonto y luego el ofendido con el marinero que me dio su domicilio; hasta que le pregunté donde quedaba la oficina de esa Universidad en la cual laboraba y yo habría de presentar la factura del fondeo nuevo.En esas circunstancias el tonto se avivó de golpe porque habiéndole comentado mi condición de abogado y los testigos del caso; se dió cuenta que lo iba a hacer bolsa pero de verdad y se avino a acompañarme a una casa de náutica donde me compró un nuevo, completo y hermoso fondeo.-
Pero le confieso que, de no haber tenido esa propaganda en las bandas , no se si lo hubiera localizado; porque el nombre y matrícula ni se me ocurrió mirarlos por la bronca, la sorpresa y el susto de un tipo que hizo todo bien y estaba descansando desprevenido y sin pensar que las reglas de juego del río son las mismas que las de nuestras calles, una verdadera jungla .-“
Aguaaaaaa (en el desierto de los conocimientos)
Estamos dos embarcaciones tratando de fondear en un veril del Ballenas. Yo he tirado un fondeo por proa y estoy ya con el fondeo por popa. Un barco de un amigo hace espera para abarloarse con una separación de unos cuatro metros entre ambas naves. A unos siete nudos aparece un velero de 30 pies. Mete la proa apuntando entre ambas embarcaciones que estamos prontas al fondeo sobre un veril y grita “Aguaaaaaa!!!” Yo no puedo hacer nada. Mi amigo como puede se aparta y le dice “Vos tenés mal aprendida la palabra… No se dice en este caso “agua” se indica “Soy un tarado”. El tipo dice “Ustedes no pueden fondear en el medio”. Mi amigo le dice “El que esta en el medio de un lío sos vos. Anda a repasar timón uno.” Y agrega “Además tenés todo el río vacío” Y mientras nuestro invasor se aleja no podemos menos que sorprendernos por tamaña agresión e invasión sin sentido. Le miramos el banderín de su club y hay que ver como un pequeño detalle descalifica y deja mal parada a una institución. De la cual el barco lleva su nombre.
El sabe lo que hace…
Estoy en el Pajarito tomando sol en cubierta en un día veraniego. Llega un crucero antiguo de madera de unos diez metros. A treinta metros inicia maniobra de fondeo. Me llama la atención que fondea de popa a la corriente. El barco en cuanto para el motor deriva y casi le aborda a un barco fondeado. El capitán hace levar el ancla y ahora viene en igual maniobra y con popa a la corriente y tira el ancla muy cerca nuestro. El barco deriva nuevamente y debemos tomarlo con la mano para evitar golpes. Le digo al timonel. “si me permitís con todo respeto deseo señalarte que tendrías que poner proa a la corriente antes de lanzar el ancla”. La señora del timonel y capitán me mira y furibunda me dice “El sabe lo que hace”.
Respuesta: “Estimada Señora… si el sabe lo que hace porque van dos veces que hace y no salen las cosas como el espera?”.
Los Caballeros las prefieren rubias (1996)
Arroyo Ballenas, mi amigo Rene está en su barco placidamente descansando. Aparece un crucero mediano que intenta maniobras raras entre fondeo, detención, arrancada. El crucero es timoneado por una bella mujer rubia que a todas luces esta preocupada e inmersa en una lucha con la maquina marina en la que lamentablemente la máquina va ganando. Algunos capitanes han dejado prestos su mesa, su colchoneta o su cubierta para poner el pie o la mano y apartar al crucero de ocho metros que va de un lado a otro. Solamente la belleza de la radiante rubia los contiene.
Al acercarse al barco de Rene este le dice a la Capitana “Querés que pase a tu barco y te ayude?”. Primero sorpresa y luego la bella mujer le dice “Bueno”.
Se acerca mas con el barco (o no sabríamos decir si en realidad se abalanza) y Rene pega un salto, aparta a ambas naves con el pie y toma el comando.
Magistralmente el crucero vira en redondo y mientras Rene conversa con la dama, que ahora se relaja y sonríe, van despaciosa y armónicamente saliendo del arroyo Ballenas.
Tres horas después reingresa el crucero al arroyo. Rene junto a la dama que ahora lleva aceptablemente el comando. Desde varios barcos hay pares de ojos que miran a Rene mientras de ellos salen unos dobles rayos azules y rojos hacia su persona.
Rene a medida que el crucero se acerca a su barco saluda afectuosamente a la Capitana y se va a un punto en el que podrá abordar su propia nave.
Así lo hace.
Inmediatamente y atento que estamos abarloados con nuestro amigo le preguntamos nosotros y sus tripulantes
-René vos a la señorita no la conocías… que es lo que ha pasado?
-Un caballero no comenta…
¡Por favor … un psicólogo allá!
Es conocido en amplio ambiente náutico un Capitán que a bordo de un clásico velero de madera se dedicaba de manera habitual a tareas de abordo navegando en solitario. Mientras navegaba iba lijando, hablando por radio, limpiando la sentina. En una ocasión, cocinando mientras navegaba a vela se llevo puesto un crucero en el medio del río de la Plata. Valga agregar que eran los dos únicos barcos en el horizonte y frente a la ciudad. Sus gritos por la radio fueron famosos y debió ser auxiliado por Prefectura Naval que apareció mágicamente y evito el hundimiento de la nave que había sufrido un rumbo en su proa al utilizar rápidamente unas bolsas infladas con aire. Cuando le pasaron la factura por la asistencia el referido capitán dijo “Yo a ustedes no los llame para esto”. Prefectura no cobró nunca su factura. Nunca se pudo saber para que los llamó y felizmente para la comunidad náutica local cicho capitán hoy vive en el exterior.
El mismo capitán en una navegación en conserva por el delta se queda sin propulsión. Rechaza el cabo que se le ofrece para un remolque y lo acepta cuando se le comenta que haga como quiera pero que a 400 metros viene una chata arenera en rumbo de colisión. Luego ha de contar a todo el mundo que no fue auxiliado. Y se lo cuenta a todo el mundo incluido al que le entregó el cabo!
Pequeñas perlas del correo personal
“En un riacho teníamos varios barcos amarrados y frente a ellos una moto de agua de un crucero que estaba fondeado a cien metros aguas arriba daba vueltas y vueltas haciendo olas y marejada. Iba y venia en un tramo de treinta metros justo frente a todos los barcos de nuestro grupo. Realmente molesto. Van cesando las conversaciones y nuestro hidro motoquero debe pensar que el grupo lo admira. Inspirado uno de los presentes le dice al conductor “Si seguís haciendo eso vamos a tener que hablar con tu papá” . Inmediatamente la moto de agua partió hacia otro sector ya sin molestar frente a nosotros. Claro que el conductor de la moto era un el tipo que tenia 55 años.”
“En una ocasión estábamos en un arroyo abarloados y del mismo lugar sale un Crucero Custom a 9 nudos frente a los que estamos abarloados. Todos gritan “Despacio !!! “ la mina en bikini (estaba buena la flaca) sentada en la cubierta dice con un tono de dire de colegio secundario "No se puede ir mas despacio pues el barco no se puede timonear mas despacio". Silencio de todo el mundo y una voz le responde desde nuestro grupo "Poder se puede... solamente hay que saber hacerlo...".
La señorita se gira y le dice al capitán del misil náutico “mira si te va a enseñar a manejar esto a vos que lo manejas los sábados y domingos ida y vuelta”
“Hace unos veinte días en el Pajarito estamos abarloados a un muelle y entra un tipo con un crucero a unos nueve o diez nudos. Un amigo le grita “despacio!” tan fuerte que el tipo frente a nosotros baja velocidad y se asoma a la ventana lateral de su cockpit. Lo miro y lo reconozco le digo "Hola que tal... Eras vos!" el me sonríe y me dice "Hola" . Le respondo "Claro que tenias que ser vos... solamente una mala persona como vos navega de manera como vos navegas en este lugar y sin tener en cuenta a los demás. Confirma lo que sos... una mala persona". Se fue en silencio y cuando se fue del Pajarito pasó mirando para adelante y muy despacito.”
¡Y del VHF !
Dialogo en la radio VHF. Un sábado en la mañana entre dos barcos de porte que navegan el Canal Mitre.
- Buen día capi…
- Buen día capitán
- Usted viene bajando a…?
- Llevo 12 nudos…
- Para mi es pesado porque con la baja apenas diez en la subida…
- ¿No vamos a tener problemas con la manga?
- En absoluto Capi, aquí al timón, gente de Gualeguaychú!
- Capitán… yo digo la manga de imbéciles que usted tiene a bordo!
- Pero Capi… tenía entendido que los cargó todos usted!
- Bueno… si tenemos la mitad cada uno entonces cada cual por su vía.
- Hasta el cruce Capi
¡No nos dejen sólos!
Un reconocido club de la rivera Sanisidrense. Su bahía impecable. Sus socios circulando por las instalaciones en tierra y a bordo de sus naves.
De improviso avanza por los canales del club un velero que va abordando distintos barcos amarrados. A bordo dos chicos gritan “Auxilio!! Socorro!!”. El barco continúa haciendo zigzag por los canales y rozando a otras naves. Desde un muelle un visitante en el Club y un marinero observan la escena. Abordan una lancha con motor de servicio en el club y salen tras el discolo velero. El visitante toma el timón el marinero a la proa. Van persiguiendo el velero hasta que lo alcanzan. El marinero del club aborda el velero y toma el comando de la nave. Todos (niños, marinero y visitante sumados los espectadores) suspiran aliviados.
Los niños fueron dejados solos a bordo por el dueño del barco y padre de uno de los chicos. Niños de iniciativa decidieron que estaban maduros para soltar amarras y navegar por el club.
Parece que aún faltaba aprender algo a los noveles timoneles.
(El amigo que me contó este suceso fue quien timoneó la lancha del Club.)
¡Prefecturianos observadores!
Hace unos años y sobre el Río Uruguay un Guarda Costas inspecciona una crucero de unos doce metros de eslora. Simpática la tripulación que se declara como un tío con sus sobrinos. La gente de PNA charla amigablemente y decide solicitar los documentos de la embarcación. El tío y capitán a bordo pide clemencia pues los han olvidado en un bolso al partir del Club. El barco y su tripulación son dirigidos a una dependencia adonde finalmente son detenidos los tripulantes y capitán pues “Se habían robado el crucero”. Los ladri de nacionalidad paraguaya se llevaban el barco para Paraguay. Lo que alertó a la gente de Prefectura al momento de conversar y observar la embarcación y su pasaje fue que todos utilizaban a bordo zapatos de suela dura.
El Profesor
(Del relato de mi amiga Gabriela)
Puerto de Colonia (Uruguay) fin de semana largo. El puerto se va completando poco a poco y raudamente. Los barcos amarrados frotando sus defensas.
Una preocupante promiscuidad. Doble andana de veleros que se toman al muelle y a las boyas. Proas amarradas y anclas por popa.
Hace su ingreso al puerto un velero de unos 30 pies.
Encara para meter la proa y correr a dos embarcaciones cuando realmente no entra un barco más.
De una de ellas su tripulación sale y exclama
-Adonde vas! No hay lugar para correr ya nada!
El recién llegado insiste en meter su barco. Le dicen…
-No podes hacer esto que querés hacer! Incluso ni esta el dueño del otro barco así que ni tocarlo se puede!
Una tripulante en proa del barco que desea apartar a otros para amarrar mira a los que le dicen lo que le dicen y exclama…
-Ustedes no saben con quien hablan ni a quien tienen enfrente… El (refiriéndose al timonel) es un gran profesor!
Silencio en el muelle… y una voz dice …
-Seguro que profesor de buenos modales no es!
¿Que se te cayo al agua?
Buzo miembro del foro www.elgaleonpirata.net escribió.
“Un fin de semana soleado, salimos a navegar con amigos que recién se iniciaban en la náutica.
El día era perfecto, solcito, no mucho calor, el viento justo, así que la tarde y la navegada discurrieron plácidamente, pero como ya sabemos, todo lo hermoso tiene su fin, así que llegó la hora de volver a la amarra. Al momento de entrar al puerto de San Isidro venía timoneando una señorita, que lo hace bastante bien por cierto, tanto que decidí dejarla amarrar el barco, todo iba bien, ella al timón, yo al mando del fuera de borda por cualquier cosa y uno de los tripulantes se paró al lado del palo a mirar los pajaritos, en eso llegamos a la amarra y como la proa se aproximaba peligrosamente al barco vecino mi amiga dió una palada con el timón, con tan mala suerte que el barco dió un giro brusco y el tripulante del palo trastabilló, trató de agarrarse de donde podía y logró sujetarse al nervio del guardamancebo, pero su cuerpo dió un giro y quedó colgado de la banda (del lado de afuera!!!), con la mitad del cuerpo dentro del agua. En eso mi vecino lo ve y me dice "Che, no seas amarrete y comprá defensas en lugar de colgar a los tripulantes de la banda!!!"
Así que a mí lo que se me cayó al agua fue UN TRIPULANTE!!! (entre otras cosas)”
Hasta la próxima !


